Hay muchos indicios, y probabilidades de que una guerra pueda desatarse entre los Estados Unidos e Irán. Pudiera empezar por ahí pero se extendería a todo el Cercano y el Medio Oriente y la zona euroasiática.
Las reflexiones de Fidel Castro en las sesiones del parlamento cubano, no sólo alertan a la humanidad sobre las consecuencias de un conflicto de dimensiones desproporcionadas. También es un llamado al presidente Barack Obama a impedir una hecatombe capaz de exterminar a la especie humana.
Ha pensado que será nuestro planeta después del estallido. Si la guerra se detona, se estaría ordenando la muerte instantánea de cientos de millones de personas.
Hace unos días, el 6 de agosto, se conmemoró el 65 aniversario del lanzamiento de la bomba atómica en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki:
Una breve reseña de ese instante:
“Un punto de luz purpúrea se expande hasta convertirse en una enorme y cegadora bola de fuego. Era como asomarse al infierno. La onda expansiva, con sus 6.000 grados de temperatura, calcinó a más de 70.000 personas de forma inmediata. Los edificios y árboles quedaron carbonizados en 120 kilómetros a la redonda. La lluvia radiactiva despedida por el hongo atómico mató en las horas posteriores a varios miles de personas más, dejando también miles de heridos y mutilados. El uranio enriquecido acababa con los glóbulos blancos. Antes de que finalizara 1945 habían muerto ya 140.000 habitantes de Hiroshima. Con los años decenas de miles de más morirían de cáncer y miles de niños nacerían con graves deformaciones.”
Que este no sea el destino presente del Planeta. Evitemos que se dé el primer paso, debemos sumarnos a este llamado de Fidel Castro.
¡NO A LA GUERRA, SI A LA PAZ!
En las manos de Barack Obama, presidente de Estados Unidos está la elección.




