Controversias cubanas: ¿Y qué tu crees?

Desde hace semanas comenzó el “tiroteo” de correos donde aparecía un escrito en el que herían la reputación de Eusebio Leal, acerca de su desempeño en la restauración de La Habana Vieja.

Eusebio no es mi amigo, tan siquiera un conocido entre los muchos que tengo, sin embargo, no por ello creo que merezca que lo pongan en entredicho.

Seleccioné dos escritos de plumas, en mi opinión muy certeras, una es un artículo de Max Lexnik, periodista cubano radicado en Estados Unidos, con una amplia y prestigiosa carrera. El otro es el colega de Bohemia, Luis Toledo Sande, también de una notoria profesionalidad.

Y yo comparto el pensar de estos dos autores. Empecemos con la de Max Lesnik:

Una infamia y una respuesta leal.

Por los canales de la Internet estuvo circulando un largo mamotreto cargado de infamias y pérfidas calumnias de la peor especie contra el Historiador de la Ciudad de La Habana Eusebio Leal. El autor de tan miserable ataque contra el hombre que con su tenaz esfuerzo ha contribuido a través de los años a preservar con trabajo y celo el patrimonio nacional cubano , no solo se escuda en el anonimato para cometer su artera infamia sino que para colmo de su estulticia, se disfraza de “revolucionario vertical” que sale en defensa de los más sagrados principios del socialismo. Un socialismo- dice el difamador- que “ Eusebio Leal pone en peligro con su labor de restauración de La Habana Vieja” empleando métodos capitalistas con sus inversiones en obras para el disfrute del turista
extranjero”.
El miserable infundio contra el leal Eusebio Leal tiene todo el tufo apestoso y sucio de provenir de uno de esos tipejos que Lenin retrata en su obra “El extremismo , enfermedad infantil del comunismo” . Rásquese la piel de un extremista y se encontrará un oportunista. Este es el caso del “vertical revolucionario” que haciendo causa común con los extremistas de la derecha de Miami, la ha emprendido con saña digna de mejor causa, contra el Historiador de la Ciudad de La Habana Eusebio Leal.
El susodicho mensaje electrónico fue enviado a unos cientos de destinatarios dentro de Cuba y el extranjero, lo que nos have pensar que su anónimo autor pertenece al mismo club de resentidos de adentro y fuera de Cuba que también tienen en la mirilla al Cardenal cubano Jaime Ortega, al Presidente de la UNEAC Miguel Barnet y a Alfredo Guevara el eterno combatiente de las mejores causas. Alguien que sabe de esas cosas me dice que el instigador desde afuera, del calumnioso mensaje electrónico contra Leal, es un mal cubano envidioso y resentido que vive en España posando de intelectual, dedicado a la difamación y la intriga. Ese despreciable sujeto tiene sus debilidades de carácter, además de ser un mal agradecido, siempre presto a la puñalada trapera. Pero eso,
si le dicen “ponte”, se pone.
Pero a una infamia una contunde respuesta al calumniador. Eso fue lo que el propio Eusebio Leal hizo, sin proponérselo, cuando fue entrevistado para la televisión cubana por Amaury Pérez en su estelar programa “ Con dos que se quieran basta”. Una magistral exposición del Historiador de La Habana que los oyentes y lectores de El Duende pueden leer y ver en video íntegramente en la sección “Dialogo Abierto” de nuestra página en la Internet: radio-miami.com
Por nuestra parte, a Eusebio Leal que siga andando La Habana sin mirar hacia atrás.” Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

A continuación el de Toledo Sande que publicó en su bitácora:

Un libelo des-leal, una biblioteca y algo más

Primero me llegó por correo electrónico, hace pocos días, un libelo acusatorio contra Eusebio Leal: un texto que por su “firma” seudónima se ubica en el anonimato. Ese es un recurso detestable y, aun cuando se derive de él algún buen resultado práctico —una investigación que conduzca a descubrir delitos o inmoralidades, digamos—, mal habla de quien lo emplee y del funcionamiento social que lo haga atendible. A eso me referí no hace mucho en el artículo “Entre santa y santo… o Cultura anticorrupción”, publicado originalmente en Cubarte y reproducido en otros órganos. Pero es probable que el mencionado libelo no haya sido lanzado desde nuestro país.
Poco después de circular la diatriba contra Leal, el “acusado” compareció en el programa Con dos que se quieran basta, conducido por Amaury Pérez Vidal. En dicho espacio el entrevistado respondió preguntas sobre su vida y su valiosa labor, y de hecho refutó el libelo, pero sin conceder a su autor o a sus autores, y a quienes lo promovieron, el gusto de mencionarlos. El texto difamatorio es similar a otros que, sobre distintos asuntos y enfilados contra distintas dianas particulares, infectan la red. Claro que no es a ese medio al que debemos culpar: según se utilicen, los medios sirven para obras edificantes, de la mayor altura —justas demandas, acusaciones y quejas entre ellas—, o para lo más abyecto.
Recomiendo seguir leyendo el artículo de este autor en su artesa, como a él le gusta llamar a su blog.

http://luistoledosande.wordpress.com

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