Operación Peter Pan: un cuento infantil


“Operación Peter Pan, cerrando el círculo en Cuba“, es el título del más reciente documental de la realizadora Estela Bravo, que se estrenó en el contexto del XXXII Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.
Esta vez la cineasta, nos brindó una visión muy intima de los sentimientos de varios de los actores de este triste epi-sodio que sucedió hace 50 años, impulsado por las políti-cas estadounidenses hacia la isla caribeña, con el fin de desestabilizar al joven gobierno revolucionario liderado por Fidel Castro Ruz. Estela Bravo, con certera mirada y fina sensibilidad, reveló con este audiovisual, cuyo guión co-rresponde a la autoría de Ernesto Bravo, el testimonio de algunos de los principales organizadores de la cruel ope-ración, tanto en Cuba como en Miami.
El filme, de 57 minutos de duración, aborda un hecho insó-lito ocurrido durante los años inmediatos al triunfo de la Revolución, “La Operación Peter Pan”, organizada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, con la participación de Monseñor Bryan O. Walsh de la Arquidió-cesis de la Iglesia Católica Romana en Miami, y la complicidad de otros sacerdotes católicos en Cuba y Miami y opositores de la Revolución. Esta maniobra se dis-tinguió por su crueldad y falta de sentimiento humano y se trató de una de las más secretas acciones de subversión y guerra psicológica desarrolladas por la CIA.
Esta aberración provocó un éxodo de 14 000 niños y ado-lescentes hacia los Estados Unidos en el período com-prendido entre 1960 y 1962. El engendro fue concebido y organizado tras una campaña propagandística de terror, que se valió de la mentira de que el gobierno revoluciona-rio cubano despojaría de la Patria Potestad a los padres de los niños nacidos en la Isla y los enviaría a campamen-tos de trabajo en la Unión Soviética. Hubo personas inge-nuas que creyeron la delirante y perversa “bola” de que los enviarían a esa nación y serían aprovechados como mate-ria prima para la fabricación de carne enlatada.
Es invaluable, desde el punto de vista humano, el costo de la terrible patraña en las familias cubanas, particularmente en aquellos infantes que, arrancados de su patria, cultura, idioma y familiares cercanos, se vieron obligados a vivir y crecer sin el calor de sus progenitores. Aquellos pequeños en suelo estadounidense fueron a dar a albergues y des-pués enviados a otros estados, orfelinatos y demoraron, muchos de ellos, en poder volver a ver a sus papás, quie-nes por diversas razones demoraron en emigrar hacia los Estados Unidos.
La cinta también muestra a varios de aquellos críos des-arraigados (conocidos como “peterpanes“), quienes medio siglo después visitaron la Patria para “cerrar el círculo”, y quedar en paz consigo y la tierra que los vio nacer.
El fotógrafo y cineasta cubano Roberto Chile conversó con Estela Bravo y reproducimos este interesante diálogo:
Quiero saber ¿cómo surgió la idea de realizar un do-cumental sobre esta nueva obra?
En 1979, cuando filmábamos” Los que se fueron”, nos enteramos de la historia de los “peterpanes” por intermedio de emigrados cubanos que entrevistamos entonces. Tam-bién al filmar el entierro de Carlos Muñiz Varela, asesinado en Puerto Rico, supimos que Carlos había sido uno de ellos. Ese propio año, en Nueva York, conocimos a la artis-ta Ana Mendieta, que también era otra “peterpan”, la entre-vistamos e hicimos amistad con ella y su familia en Cuba. También en ese año intercambiamos con el Moseñor Bryan O. Walsh, quien fuera el eje de la siniestra operación en Miami. En “Los que se fueron”, hicimos breve referencia al tema. Pero en 1999, cuando conocimos a Elly Chovel, mu-jer maravillosa, quien fuera fundadora de la Organización Peter Pan Inc. en Miami, decidimos emprender la realiza-ción del documental. A medida que penetramos en la inte-rioridad de algunos de ellos, nos dimos cuenta de la pro-funda herida que les había provocado la Operación organi-zada por el Departamento de Estado de los Estados Uni-dos y la Iglesia Católica, hace ya medio siglo. Nos propu-simos que el filme explicara lo que había ocurrido con esos niños y contribuir a ”cerrar el circulo, haciendo paz consigo mismos y la tierra que los vio nacer”. Trabajábamos en la película en el año 2000 y, sin concluirla aún, la exhibimos como “obra sin terminar”. Pero debimos interrumpir el trabajo para no perjudicar a los “peterpan” en los Esta-dos Unidos por el clima hostil que se había generado allí con motivo de los sucesos relacionados con el niño Elián González. Elly Chovel falleció en el año 2007 mientras or-ganizaba la primera visita a Cuba de un grupo de “peterpa-nes”. Posteriormente, otra de estas niñas separadas de sus padres nos visitó con el propósito de continuar el sue-ño de Elly. Así, a quienes conocimos y entrevistamos en 1999, los invitamos a visitar a Cuba. Ellos no se conocían. En septiembre del año 2009, cinco “peterpanes” estuvieron en la Isla varios días. Eran cinco solamente. Ese fue el comienzo para que otros visitaran la tierra que los vio na-cer y superaran el trauma que habían sufrido durante la niñez.
A la cosecha de importantes premios en festivales y con-cursos nacionales e internacionales, entre otros reconoci-mientos y condecoraciones por su destacada labor creati-va, Estela Bravo le agrega ahora el Premio Coral a la Me-jor Obra sobre América Latina de un realizador no lati-noamericano, que se le otorgó en esta edición del XXXII Festival de Cine Latinoamericano, a Operación Peter Pan: cerrando el círculo en Cuba. (Estados Unidos, Cuba).
Por su parte, los cuatro peterpanes que asistieron al es-treno de la obra fílmica, muy emocionados ofrecen su men-saje a las generaciones postrimeras, no importa donde vi-van, para que tengan un mejor entendimiento de la opera-ción Peter Pan y la trascendencia del regreso. Y especial-mente, que sea un motivo a la reflexión para que en la his-toria de Cuba y de ningún otro país un episodio similar se repita.

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