Nuevas medidas: Tratando de Comprender a Obama

Seguimos con el tema Cuba vs. EE.UU.

NUEVAS MEDIDAS: TRATANDO DE COMPRENDER A OBAMA

Por: Jesús Arboleya Cervera

Acaban de anunciarse nuevas regulaciones de la administración Obama respecto a Cuba, las cuales posibilitan ampliar las relaciones de intercambio y el envío de remesas, toda vez que, regresando a la política seguida por el gobierno de Bill Clinton, autorizan que instituciones académicas y religiosas norteamericanas organicen actividades con sus contrapartes cubanas, que un mayor número de norteamericanos pueda viajar al país y que personas que no tienen familiares en Cuba envíen remesas no mayores de 500 dólares trimestrales.

A pesar de las restricciones que aún persisten, de lo arbitraria que puede ser la interpretación de estas regulaciones por los funcionarios encargadas de aplicarlas y lo complejo que aún resultan los trámites, no podemos negar que constituyen un discreto pero positivo cambio de la política de Estados Unidos hacia Cuba, si la comparamos con el “octoenio gris” que constituyó la era de su predecesor George W. Bush.

Se trata de decisiones que formaron parte de su discurso de campaña, cuya implementación se ha realizado muy lentamente, en un proceso plagado de temores a la reacción de la extrema derecha, que empuja en sentido contrario.

Vista de esta manera, la política de Obama respecto a Cuba pudiera ser comparada con la tímida liberación de un resorte comprimido al máximo por W. Bush, del que se espera colocarlo en situación de reposo para, sin mayores consecuencias, dejar escapar su energía potencial, ya que no se pretende estirarlo para aumentar su alcance.

No obstante, dada la situación existente, no tenemos otra alternativa que apreciar positivamente cualquier muestra de flexibilización que tienda a disminuir las tensiones entre los dos países, afectando el clima de aliento a la beligerancia que preconiza la extrema derecha, aunque estas acciones no constituyan, por sí mismas, transformaciones sustantivas de la política estadounidense hacia Cuba.

Sin embargo, cualquier análisis serio de este proceso tampoco puede pasar por alto sus incongruencias, en tanto reflejan un problema mucho mayor, relacionado con la consistencia del gobierno de Barack Obama y su capacidad para enfrentar las presiones de los grupos más conservadores de la sociedad norteamericana.

Mientras sus enemigos adoptan tácticas de confrontación que llegan a desconocer su autoridad, Obama opta por un tono conciliador y hace concesiones en la esperanza de que algún día lo reconozcan como “el presidente de todos los norteamericanos”. Ello explica que lo que se supone sea una transformación política alentada por la visión de “un nuevo comienzo hacia América Latina”, diluya sus intenciones en el tradicional lenguaje del pasado, lo que deja insatisfechos a todos los bandos, limitando el impacto y la trascendencia de las acciones que se llevan a cabo.

Vemos así que el argumento que fundamenta la adopción de las nuevas regulaciones es que sirven para hacer más daño, toda vez que, “combinadas con el embargo económico”, deben alentar la “independencia de los ciudadanos respecto al gobierno”, lo que les otorga un sentido subversivo e injerencista que, pudiendo ser una bienvenida rectificación crítica de la política conservadora, se convierte en una nueva provocación, la cual solo busca complacer a la derecha, con un acto de fe contrarrevolucionario.

No es extraño entonces que la reacción del gobierno cubano, aunque enfatiza su disposición a promover el intercambio entre los dos países, se resuma en el contradictorio “gracias, pero no tengo nada que agradecerle”, ya que nadie quiere abrazarse con el Lobo, máxime cuando el Lobo ni siquiera se toma el trabajo de disfrazarse de abuelita.

La verdad es que, con la adopción de esta línea de conducta, el principal problema que se crea Obama no es con Cuba, a la cual los liberales siempre piensan que la pueden sacrificar a bajo costo, sino con los que votaron por él aspirando al “cambio” que les prometió, el cual se resume en liberarlos de la intolerancia conservadora.

En definitiva, cuando se limita la posibilidad de viajar e intercambiar con el pueblo cubano, lo que se restringe son derechos altamente apreciados por los ciudadanos norteamericanos, convertidos en este caso, como en muchos otros, en rehenes de la extrema derecha, para fines que nada debieran tener que ver con la política de un presidente que alentó tantas esperanzas.

Una vez más se pretende quedar bien con todo el mundo y solo se avanza hasta la mitad del camino, pero que se afloje la soga no quiere decir que se suelten las amarras, eso debiera saberlo Barack Obama mejor que nadie.

Fuente: Progreso Semanal

Be Sociable, Share!

Un comentario sobre “Nuevas medidas: Tratando de Comprender a Obama

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*