MAÑANA LA HABANA CUMPLE AÑOS

MADRE DE LA HABANA
por Justo Planas
Como es costumbre, este 15 de noviembre, un minuto antes de la medianoche, el historiador de La Habana saldrá del Palacio de los Capitanes Generales rumbo a El Templete. Una multitud lo escoltará hasta allí, mientras extrae monedas de unas de las copas de votación que se utilizaban en el antiguo ayuntamiento habanero, y las esparce por la ciudad.

Justo al llegar a la Ceiba del Templete, conocida por todo el que ha nacido en esta tierra, todos harán silencio como cada año, lo observarán, ansiosas las miradas, recorrer tres veces el perímetro de su tronco, solicitando al árbol (de herencia secular pero alcurnia religiosa) como uno más, la buenaventura; pidiéndole como todo mortal que le cumpla un deseo secreto.

Luego, pasada la medianoche y hasta bien temprano en la mañana, media capital habrá realizado el mismo procedimiento. Durante las primeras horas incluso, solo pasarán aquellos que han hecho cola desde el mediodía anterior. La Ceiba, durante esos 24 instantes será la avenida más transitada de Cuba; la señora que el habanero perezoso, el que ha preferido quedarse en casa, se llevará de todas formas al sueño.

¿Qué ribetes mágicos acompañan este ritual habanero? ¿Cómo surgió? La Ceiba y El Templete están ligados solo indirectamente al 16 de noviembre. En ese día de 1519, se celebró en la Villa San Cristóbal de La Habana la primera misa y el cabildo, frente al mar, en el espacio que ahora ocupa El Templete, dice la leyenda, que bajo una ceiba. Pero la villa, al margen de los certificados seculares o no, ya tenía vida desde mucho antes.

Hacia 1515 el actual Surgidero de Batabanó, muy al sur del Casco Histórico, sirvió de asentamiento a la primera Villa de San Cristóbal, bautizo que recibió del propio Diego Velázquez. Uno de sus hombres, Pánfilo de Narváez, se ocupó de fundarla. Pero sus pobladores siguieron con el tiempo rumbo al norte.

Hicieron un stop en la desembocadura de nuestro río Almendares, en aquel entonces con aguas salubres y de nombre aborigen y no español: Casiguas. Sin embargo, no conformes con la naturaleza del villorrio, hicieron maletas y no pararon hasta el puerto Carenas, que es hoy nuestra Bahía de La Habana. Así llegaron los primeros inmigrantes de la zona, otra costumbre que nuestro presente recibe por herencia.

San Cristóbal de La Habana es, por nombre, española y aborigen. Digo española y no católica, porque el santo elegido resume mejor que nada el espíritu ibérico. Primero, la villa tuvo que compartir sus dos primeras palabras con medio mundo colonizado por la corona. Los originales y entusiastas soldados hispanos esparcieron por las Américas la memoria de un santo de antecedentes casi paganos y existencia más mítica que histórica.

(San Cristóbal es patrono de los transbordadores y barqueros, también el siglo XX amplió su ministerio a los automovilistas. Aunque la Iglesia Católica celebra su día el 25 de julio, en Cuba lo hicimos coincidir con el aniversario de La Habana. El sincretismo religioso a que lo sometió su contacto con el trópico le regaló un reverso africano: Aggayú Solá, oricha de los caminantes, porteadores y estibadores, dueño de las cascadas y saltos de agua.)

La villa se llamó Habana, sin dudas, por el reacomodo de algún vocablo nativo. Las hipótesis más usuales lo emparientan con un cacique llamado “Habaguanex”, que gobernaba desde Matanzas hasta el Mariel, y se opuso a la colonización hispana. Alguien ha dicho que deriva de “sabana”, una palabra de origen haitiano; otro, que proviene de “haven” o “gaven”, que significa puerto o fondeadero. Y hasta se la explicado que es la corrupción de “arauca”, o sea, “está loca”, en alusión directa a la india Guara y su leyenda.

Pues bien, Puerto Carenas fue el toque maestro de la nueva villa. Su posición aventajada en el Golfo de México la convirtió en una pausa necesaria durante los viajes entre España y el Nuevo Mundo. Por esta razón, el gobernador de la Isla tuvo que mudarse de Santiago, la capital en aquel entonces, hasta San Cristóbal. Eso pasó en 1553; cuatro décadas más adelante obtuvo el título de ciudad; y en 1607 ya era capital.

A mediados del siglo XVIII, el gobernador de Cuba, don Francisco Cagigal, mandó construir en el sitio donde se celebró la primera misa de la villa, una columna de tres caras que ofrecía en su cúspide una virgen del Pilar. Dos inscripciones, abajo, rememoraban las condiciones históricas en que se había realizado la fundación de San Cristóbal, de acuerdo con las versiones conocidas en aquel entonces.

El Templete llegó mucho después, en 1823, como testimonio de aquella primera misa (aunque representa un templo griego en miniatura). Para ser del todo sinceros, existen algunos historiadores que defienden que la tal Ceiba de aquella misa nunca existió; lo que sí nadie pone en duda (cómo hacerlo) es que la actual no estrenó aquel terreno, antes de ella otras muchas han sido merecedoras de la pleitesía popular.

Al parecer, la primera de todas está ligada al sufrimiento del esclavo. Explica Fernando Ortiz que “a los negros recalcitrantes se les condenaba a ser azotados en la ceiba, como recuerda Pérez Beato, pero no compartimos la opinión de éste en el sentido de que esa ceiba debió ser abominable. No. Creemos que la ceiba de El Templete fue el antiguo y permanente emblema de libertades ciudadanas que conservamos en Cuba”.
Fuente: Trabajadores

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2 comentarios sobre “MAÑANA LA HABANA CUMPLE AÑOS

  1. Todo lo que tiene que ver con la historia de La Habana, en especial con La Habana Vieja me gusta mucho. No importa si es una historia de estos tiempos o de años atrás, siempre me llama la atención, porque al final todas están enlazadas.Cuando se transita La Habana Vieja uno es capaz de imaginarse tantas cosas, al ver tantos edificios antiguos como son El Museo de los Capitanes Generales, El Convento de Sa Francisco de Asís, El Castillo de la Real Fuerza, El Morro, La Cabaña, El Capitolio, entre otros, así como sus parques: Alameda de Paula, Paseo del Prado, Parque Central, Plaza de Armas, entre muchos más. Pienso que es la mejor opción para conocer sobre la historia de los inicios de la colonización, pues todavía en ella queda mucho de esa época.

  2. La Habana!!!. La Capital de todos los cubanos. Nos maravilla con su hermosura y sus calles llenas de historias y vivencias. Ese aroma colonial, cuando pasas por la Habana Vieja, cada monumento, cada calle y cada pesona habla por si mismo, es como si se detuviera el tiempo. Pero si es importante cuidarla, más aún por su significado como capital. Debemos proteger nuestra ciudad, mantenerla limpia. Escenario de eventos muy importantes y de visitas de personalidades de otras regiones. A cuidar lo mejor de Cuba!!

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