
Jóvenes cubanos, sobre todo de las ciudades, siguen la moda de preocuparse mucho por su apariencia física. Jorge Luis Baños/IPS
– Algunos jóvenes cubanos cambian el patrón estético masculino tradicional y pasan muchas horas frente al espejo o en un gimnasio, pero siguen reproduciendo la conducta machista hegemónica, según especialistas reunidos en la capital del país.
“Vemos en toda Cuba a muchachos que se arreglan las cejas y se pintan el pelo, mientas siguen repitiendo en lo interno el modelo tradicional de forma acrítica”, dijo a IPS la psicóloga Airelav Pérez, de la filial universitaria de Ciencias Médicas Efraín Benítez Popa, de la oriental ciudad de Bayamo.
Pérez y su equipo aplicaron este año la metodología de los Procesos Correctores Comunitarios (ProCC), creada por la argentina Mirtha Cucco hace casi 40 años, a un grupo de 27 estudiantes de Medicina para conocer sobre ese asunto.
“Aunque fue un estudio muy pequeño, nos parece significativo que las pautas de crianza de estos estudiantes siguieron afianzando el modelo hegemónico de masculinidad, que ellos repiten a la vez que rompen con la estética del hombre tradicional”, abundó la experta.
A su juicio, “parece que el patrón tradicional no responde del todo a las necesidades de los muchachos actuales, por eso estilizan un poquito más su cuerpo y se preocupan por el cuidado, la higiene y belleza, algo que antes no era tan importante”. También interpretó esa realidad como que “al menos algo está cambiando”.
“La mayoría expresó que hacía eso (tendencia conocida internacionalmente como metrosexualidad) para gustarles a las muchachas o seguir la moda que imponen artistas y deportistas”, amplió Karelia Fernández, también autora del estudio que indagó si la nueva imagen masculina se acompaña de cambios internos en los jóvenes.
“Incluso dijeron que arreglarse no se corresponde con lo exigido a un hombre, pero les resulta cómodo”, añadió, sobre los resultados del trabajo presentado en las “Jornadas 2013. Cuestiones de género: Los aportes ProCC”, inauguradas el jueves 4 y que finalizarán este sábado 6.
Este taller, donde se presentan investigaciones sobre masculinidades realizadas a través de la mencionada metodología, nació de la colaboración entre el cubano Centro Nacional de Educación Sexual y el internacional Centro de Desarrollo de Salud Comunitaria “Marie Langer”, con sede en Madrid.
Profesionales e instituciones usan el método ProCC de trabajo e investigación comunitaria, presente en Cuba desde hace 25 años, que persigue, entre otros objetivos, “crear espacios de reflexión donde la gente se conozca, interactúe y tenga elementos de análisis para encontrar grupalmente soluciones a sus problemas”, explicó Cucco.
“La gente vive con muchos malestares, que ni cuestiona ni analiza porque los considera normales”, indicó la psicóloga argentina en conversación exclusiva con IPS. Por eso, ella y sus colaboradores han desarrollado un método para acompañar a las comunidades en la búsqueda de una mejor salud y calidad de vida.
Escuelas para padres y madres, espacios para adolescentes, tercera edad, hombres, mujeres y profesionales, entre otros, se han creado con sus particularidades sobre todo en España, Cuba y Argentina, donde más seguidores tienen los ProCC. También han llegado a Bolivia, Perú, Colombia, Brasil, Venezuela y México, según Cucco.
La actual edición de las Jornadas, con participantes de distintos países iberoamericanos, apostó por analizar las masculinidades, “una problemática invisibilizada”, a juicio de la académica.
En los últimos años, los llamados estudios de las masculinidades fructificaron en esta isla caribeña y cada vez ganan más el interés de investigadores y activistas. Sin embargo, el gran reto radica en que los hombres cuestionen los diversos matices del machismo y acompañen la emancipación lograda por las mujeres.
Las cubanas, que deben seguir liberándose, tienen elevados niveles de instrucción, engrosan la fuerza técnica y constituyen 48,9 por ciento del parlamento unicameral del país, entre otros avances que, de alguna manera, provocan cambios en los hombres.
Pero ellos tienen pendiente cuestionarse a sí mismos, advierten especialistas.
“Los jóvenes no tienen ese sistema de intereses. Algunas inquietudes al respecto aparecen a veces cuando se casan, son padres o trabajan”, apreció el psiquiatra Armando Guzmán, del Centro Comunitario de Salud Mental, del municipio habanero de Arroyo Naranjo.
Guzmán aplica los ProCC en la atención a problemas de drogadicción, conflictos familiares y laborales, violencia y relaciones entre padres e hijos, entre otros.
El estudioso de las masculinidades Alejandro Céspedes coincide con los resultados obtenidos por el equipo de Bayamo.
“La metrosexualidad es una moda que se apodera de la juventud cubana, principalmente en la universidades. Pero no constituye en su esencia un modelo distinto al patriarcal”, reiteró en conversación con IPS.
El término metrosexual fue acuñado en 1994 por el periodista británico Mark Simpson para definir a los hombres urbanos en Europa que se preocupan mucho por su imagen física, se depilan casi todo el cuerpo, usan cremas y otros cosméticos. A fines del siglo XX, sobre todo jóvenes de las ciudades cubanas comenzaron a seguir esa moda.
“Hoy es algo normal y más extendido. Esta moda no define la forma de ser de la persona ni su orientación sexual”, dijo a IPS el técnico en agronomía Héctor Montiel. Para este joven habanero de 19 años, que se arregla las cejas y se afeita las piernas, “el hombre cubano es menos machista que antes”.
Céspedes especificó que esta tendencia pueden adoptarla los “sectores de mayor poder económico” de este país, que afronta una profunda crisis económica desde hace más de dos décadas.
El término “metrosexual”, acuñado en 1994 por el periodista británico Mark Simpson, intenta describir la nueva tendencia en el hombre moderno a intensificar su sentido de la estética, apariencia y estilo de vida sin importar la orientación sexual.
De acuerdo con esta definición, el típico metrosexual es joven, con poder adquisitivo, que vive cerca de las grandes metrópolis donde
se encuentran los mejores almacenes, clubes nocturnos, gimnasios y peluqueros.
Que sea hétero, homo o bisexual es inconsecuente, pues este “nuevo hombre” se concentra en su propio ser como el principal objeto de su amor y placer. La creciente aceptación de la comunidad gay en la sociedad, estereotípicamente vinculada a preocupaciones estéticas y la moda, ayudó a impulsar este nuevo concepto de masculinidad.
El hombre modesto, estoico, conservador y áspero empezó a recibir el mensaje gay sobre el buen vestir, la depilación corporal, la humectación del cutis, tinturación del cabello y la refinación del gusto como elementos esenciales de la expresión del ser.
Sin embargo, lo que ha consolidado la supervivencia de esta nueva especie de hombre han sido las fuerzas del mercado.
El consumismo y la obsesión con la imagen inherentes en el metrosexual hacen que sea objetivo principal de las tiendas, los medios y compañías publicitarias.
Estas ya tienen nuevas líneas de moda, accesorios, cosméticos, artículos de vanidad y revistas para los conversos que aspiran a parecerse a algunos de los iconos de la metrosexualidad como el futbolista inglés David Beckham o los integrantes del grupo Duran Duran.



