En estos instantes la epidemia del ébola es un tema recurrente en la prensa internacional. Hay muchas teorías de como se expandió, en fin de toda la evolución de este mal letal. Aunque el miedo se extendió más rápido que la enfermedad, como dijera la titular de la Organización Mundial de la Salud.
La respuesta que ha dado mi país la creo justa. Y concuerdo con lo que dijera en un artículo reciente, Fidel Castro, “El personal médico que marcha a cualquier punto para salvar vidas, aun a riesgo de perder la suya, es el mayor ejemplo de solidaridad que puede ofrecer el ser humano, sobre todo cuando no está movido por interés material alguno. Sus familiares más allegados también aportan a tal misión una parte de lo más querido y admirado por ellos. Un país curtido por largos años de heroica lucha puede comprender bien lo que aquí se expresa. ”
Pero no quiero cerrar mi pensar, sin dar a la consideración del público también estas opiniones de la periodista Vicky Peláez , las cuales me parecen además de interesantes, acertadas.
El Ébola: ¿naturaleza o arma inducida?
Vicky Peláez (RIA NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)
La edad contemporánea no es la edad de la bomba atómica, la edad
contemporánea es la edad del bárbaro científico (Pedro Albizu Campos,
1891-1965)
Extrañas cosas están pasando en el mundo. Hace poco los medios de
comunicación globalizados no cesaban de hablar sobre los eventos en
Ucrania y el peligro del “oso” ruso para la democracia en Europa.
A medida que los Estados Unidos y su aliada incondicional -la Unión
Europea-, se daban cuenta del fracaso de su plan para provocar a Rusia
obligándolo a entrar en conflicto armado con Ucrania y así tener un
motivo para reforzar la OTAN, el tema desapareció de los titulares de la
prensa corporativa. Toda la atención mundial fue desviada hacia el
peligro que representaba para el mundo occidental la aparición de un
“misterioso” Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL).
Al percibir el escepticismo de la opinión pública respecto al peligro
real que representan los yihadistas para la seguridad del planeta, los
“iluminados” del Gran Patrón retornaron a su política más habitual de
aterrorizar a la humanidad, en especial a los europeos y
estadounidenses, esta vez con un supuesto virus nuevo: el Ébola.
Todos deben recordar que algo parecido pasó con los repentinos brotes de
la gripe porcina A (H1N1) en 1976 y en 1988 pero fue especial en
2009-2010 cuando Norteamérica y la UE entraron en una severa crisis
económica que está durando hasta ahora. Aquella pandemia de la gripe
porcina dejó tras de sí unas 17.000 víctimas.
El A (H1N1) fue utilizada por los medios de comunicación globalizados
para desviar la atención de los norteamericanos y los europeos de los
problemas financieros que los estaban agobiando. Unos años antes en
plena guerra en Irak y Afganistán, precisamente entre 2004 y 2006,
cuando los estadounidenses empezaron a darse cuenta de que los cadáveres
de sus hijos llegaban a montones de esos países, se propagó de repente
el virus de la influenza aviar (H5N1) que dio motivo para una histeria
desatada por la prensa corporativa sobre el peligro de contagio que
corrían millones de personas.
Ahora el mundo está recibiendo día a día noticias alarmantes sobre el
virus del Ébola (EVE) que según los últimos informes del Centro para el
Control de Enfermedades estadounidense, podría ocasionar alrededor de
1,4 millones de víctimas especialmente en Sierra Leona, Guinea y
Liberia, los primeros países afectados por el EVE.
De acuerdo a la Organización Mundial de Salud (OMS) ya son más de 4.000
personas, de los más de 8.000 casos registrados, que han muerto en estos
países afectados por el Ébola, pero según las fuentes no oficiales hay
más de 20.000 víctimas. Dicen que el virus se está propagando también en
Nigeria y Senegal y ya hay casos de transmisión de persona a persona en
EEUU y España que involucran a personal de salud.
Actualmente hay una gran discusión sobre las causas del Ébola que oscila
entre la teoría de la conspiración en términos de la guerra bio
económica y la del subdesarrollo como herencia del colonialismo. La
enfermedad siempre se nutre de la pobreza y en este aspecto Sierra
Leona, Liberia y Guinea pertenecen a la lista de las naciones más pobres
del mundo.
Sus ingresos anuales per cápita son de 1.750 dólares, 790 y 1.160
dólares respectivamente, mientras que en Catar, por ejemplo es de
102.000 dólares. Al mismo tiempo, la ex colonia de EE.UU., Liberia es el
tercer exportador mundial de hierro, Sierra Leona que recién logró su
independencia del Reino Unido en 1961 es uno de los principales
exportadores de diamantes a nivel mundial que aportan el 46 por ciento
de sus ingresos por exportación y la ex colonia de Francia, Guinea posee
el 25 por ciento de las reservas mundiales de bauxita, además de ser un
país muy rico en diamantes, oro y aluminio. Sin embargo, toda esta
riqueza está en manos de las corporaciones estadounidenses, británicas y
francesas.
La atención médica y el sistema de prevención en Liberia, por ejemplo,
no existen prácticamente y hay solamente 50 médicos nacionales, sin
contar una docena de galenos extranjeros para cuatro millones de habitantes.
Y todo esto está sucediendo ante los ojos de las Naciones Unidas, la
Organización Mundial de la Salud, el Fondo Monetario Internacional, el
Banco Mundial y el Banco de Desarrollo Africano. Lo extraño y despiadado
de la reacción de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia frente a la
tragedia actual en sus respectivas colonias es mandar militares y no el
personal especializado en el tratamiento del virus. Estados Unidos está
enviando 4.300 soldados a Liberia, Francia está preparando unos 400
militares para Guinea y Gran Bretaña está a punto de mandar 750 tropas a
Sierra Leona para “enfrentar al Ébola”.
El virus del Ébola no es nada desconocido, su primer caso fue registrado
en varios laboratorios biológicos en Marburg y Frankfurt en Alemania en
1967. Posteriormente en 1974 hubo un brote de este virus en Uganda. En
Rusia también estudiaban el Ébola en el laboratorio de Novosibirsk desde
los años 70. Se sabe que dos científicos murieron: Nikolái Ustinov en
1988 y Antonina Presniakova en el 2004, ambos por un pinchazo casual de
jeringas contaminadas. Ellos fueron enterrados en ataúdes de zinc.
Precisamente en aquellos años los especialistas norteamericanos en
guerra biológica del Instituto de Investigación Médica de las
Enfermedades Contagiosas perteneciente al Departamento de Defensa
(USAMRID) crearon en 1976 un laboratorio de armas biológicas en Kenema,
Sierra Leona. El Ébola había sido uno de los virus que recibió una
atención especial con la ayuda encubierta de la Universidad Tulane de
New Orleans, Louisiana.
Es de conocimiento público que los laboratorios biológicos militares
están diseñados paras encontrar armas biológicas letales para el uso en
las guerras. Por eso, no es de extrañar cuando el semanario
estadounidense Army Times informó el 1 de agosto del año en curso que el
Pentágono estaba interesado en el Ébola, perteneciente a la familia de
virus Filofiridae, desde 1976 debido al alto índice de mortalidad que
producen los virus de esta familia. Indican que aproximadamente del 60
al 72 por ciento de las personas que se contagiaron han muerto. “Desde
este punto de vista su uso en forma estable de aerosol hace que el virus
del Ébola muy atractivo como un arma potencial biológica”.
Esta frase ya pondría en guardia a cualquier aficionado a la teoría de
la conspiración y en especial por la “ayuda” que los militares
norteamericanos, británicos y franceses quieren ofrecer a las víctimas
de esta enfermedad.
Se sabe que desde hace mucho tiempo el USAMRID ha estado tratando de
encontrar vacuna contra el Ébola y según la publicación Global Research,
se habla en el Hospital de Kenema que algo se escapó del control de los
especialistas del USAMRID a cargo de este centro en Sierra Leona dando
inicio a la propagación del Ébola.
Sea cual sea la causa real de la diseminación de este virus, ahora les
toca a los científicos de espíritu honesto encontrar la solución para
detener y erradicar el Ébola lo más pronto posible. La humanidad lo exige.
Y después de su último párrafo sólo me queda por subrayar que mañana lunes 20 de octubre, en La Habana, Cuba, habrá una Cumbre Extraordinaria de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), con el objetivo de concertar la cooperación regional para la prevención y el enfrentamiento al Ébola.
Jefes de Estado y Gobierno, así como otros altos representantes de los países miembros del ALBA-TCP y de organismos internacionales, en consonancia con el llamado hecho por el Secretario General de las Naciones Unidas para aunar los esfuerzos internacionales en la prevención y el enfrentamiento a la epidemia del Ébola que afecta hoy a África Occidental y Central, definirán en la Cumbre su contribución mancomunada ante este importante desafío sanitario y evitar la propagación de la enfermedad a la región de América Latina y el Caribe. (CUBAMINREX)



