La villa en otro plano (V y final)

 

Por: Alberto Enrique Pérez de la Rosa (Enrique Castro)

‘TOMADOS DEL CAPITULO AVENTURAS CON EL CHINITO:

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GRADUARSE DE PARRANDERO

-Tú eres el único que puedes llevar al niño, porque tengo entera confianza que no lo vas a meter en peligro de ningún tipo- aseguró la abuela.
Salimos muy dispuestos pero habíamos acordado un pacto secreto. Yo le acercaría al fuego, ese elemento demoníaco para las personas más temerosas y la cual, junto a los trabajos de plaza y las carrozas, forma una de las tres partes integrantes de las parrandas en Remedios.
-Quien no aprecie la candela, las explosiones y el olor a pólvora nunca será un buen parrandero- le dije, eso es una tradición, forma la graduación suprema; por ello hay que aprender a estar cerca y perder el miedo: resulta el único modo para alcanzar ese nivel.
Desde la mayor distancia posible apreciaríamos todo. En el Chinito se notaba aplomo y deseo de mayor participación, estaba bastante ansioso pues ya daba sus primeros pasos en esa etapa conocida como adolescencia y entre los de su grupo no podía quedarse de último. Entonces decidimos ir hasta la mismísima boca de la candela, prudentemente, todo lo más lejano y lo más cercano que se puede, pensé yo.
-Tú ves, eso es un mortero. Ahora van a dispararlo. No te asustes que a esta distancia nada nos suceda.
El estruendo fue enorme. El niño apretó su mano fría contra la mía. Siguió otra descarga. Ellas hacen sentir en medio del pecho la presión de la onda expansiva. Pero el instante de mayor furor de la contienda alrededor del parque es justo cuando encienden los tableros de voladores, toda una bola de fuego que por reacción espontánea los hace subir y subir por millares ¡es fantástica! Explotan de inmediato en el cielo o si son de luces estallan sus mil colores. En este caso tomamos mayor distanciamiento, mayor resguardo.
Son instantes de inhibición, de temor y atracción, aunque para un buen parrandero la pasión es capaz de sobreponerlo todo, de vencer. En el fuego hay que iniciarse pero graduarse finalmente tirando voladores a la mano.
-El próximo año estaremos más cerca- le prometí, y así se cumplió, porque yo soy el único que puede llevarlo todavía a ver “las entradas” de los rivales eternos, los barrios de San Salvador y El Carmen. ¿No es cierto, Chinito?

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REALIDAD INCUESTIONABLE
-Chinito, hoy te traigo una pregunta distinta. No se trata de la calle más larga ni la cuadra más corta, tampoco es adivinanza alguna. ¿Dime si tienes idea de cuál es el centro cultural más importante de la villa?
-No, no tires piedras al aire. Te adelanto que resulta un lugar preferencial. No hay otro ni parecido. Allí las amistades se reúnen, van y vienen las generaciones como si fueran olas del mar. Bueno, último chance. Es un regalo si digo que existe una frase popular que lo identifica. Si en boca de cualquiera escuchas la pregunta: “¿A dónde vas?”, recibirá la misma respuesta como una constante: “A dar una vuelta por allá arriba”. Medió entonces un solo pestañar.
-El parque, eso es el parque- indicó con seguridad.
-Chinito, así es. Te perdiste al señalar tantas instalaciones. Ten presente que en todo pueblo grande siempre existe un lugar de atracción o interés que lo identifica. Aquí en Remedios resulta el parque ¿no te parece? Por ello hablamos con mucha razón de que en consecuencia ese es nuestro principal centro cultural. Debes conocer que cultura es todo lo creado por el hombre o cuanto este le haya arrebatado a la realidad.
-En un principio le llamaron Plaza Parroquial, y no fue hasta 1852, en plena fiebre constructiva de grandes edificaciones, cuando le tocó su turno y construyeron en el mismo sitio la Plaza Isabel Segunda; también me contaron que entre los primeros acuerdos del Ayuntamiento justo al cesar la dominación colonial arrasaron con el nombre de la reina española. Desde ese instante le llamaron Parque Martí, en honor a ese gran gestor de la independencia patria. Mantiene la misma apariencia de antaño pero su esplendor es nuevo.
-Sí, es cierto, la costumbre de ir a pasear alrededor del parque tiene más de siglo y medio. En las noches el parque invita, entonces las muchachas y las parejas de novios dan vueltas y vueltas en sentido de las manecillas del reloj, junto a los jardines interiores. Los varones solos o en grupos van en sentido contrario, por el lado de la calle. Muchas ocasiones al compás de las melodías interpretadas por la Banda de Conciertos.
-¿No has oído: Te presento a este amigo, o tal amiga? Resultados: ¡cuántos noviazgos! ¡Cuántas amistades! De esas relaciones sociales han surgido matrimonios, nuevas familias, y después sus hijos han seguido la misma tradición.
-Pero el parque funciona a toda hora. No te has fijado que por las mañanas se reúnen los amigos de la tercera edad en peñas para debatir sobre deportes, economía local o nacional, las noticias del patio o internacionales. Y cuando el calor aprieta por las tardes buscan la brisa y la sombra de los árboles. Hasta hay personas que tienen su lugar o espacio fijo, respetado por los demás.
-Te cuento que el parque ha tenido también legendarias figuras, algunas la población las guarda con cariño, por ejemplo, a Julio Problema, quien se ganó ese apodo entre los estudiantes porque siempre les tenía un tema de agilidad mental o de diversas asignaturas y con interés estos lo buscaban casi frente a la torre de la iglesia mayor, su punto de preferencia, indagaban allí sobre el asunto del día aunque pocas veces lo adivinaran o pudieran responder acertadamente.
-Recuerda que este es el lugar para todo. Entorno al parque se dan los acontecimientos más sobresalientes: desde las vistosas paradas martianas, aquí se celebra la fiesta popular anual más antigua del país: la del San Juan, y las principalísimas y tremendas parrandas navideñas. También a su alrededor funcionan muchas instalaciones culturales y de recreación. Te puedo asegurar que un pueblo se hace más grande cuando sus raíces y tradiciones se mantienen vivas. Por ello hay que defenderlo, cuidarlo.
-Entonces, si alguien te pregunta: “¿A dónde vas?” puedes responder con pleno orgullo: Al centro de cultura principal de la ciudad, al Parque Martí. ¡No lo olvides!

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