La otra campeona

La cubana Denia Caballero, de tirar piedras a campeona mundial del disco

Foto: AP

Por Alex Oller / AP

Denia Caballero es una atleta veloz, según su entrenador Raúl Calderón, en referencia a su pulida técnica en el lanzamiento de disco. Pero a tenor de lo visto el martes en el Mundial de Atletismo de Beijing, cuando la oriunda de Caibarién se impuso con autoridad en la final y ganó la primera medalla de oro para Cuba en seis años, esa rapidez aplica también a la hora de marcar territorio ante sus rivales.

“Estoy súper emocionada, muy contenta. Aliviada. Incluso demasiado aliviada”, dijo tras su exhibición Caballero, quien además de veloz puede considerarse desde ya campeona del mundo.

La gran Yarelis Barrios cosechó dos preseas de plata y otras dos de bronce a lo largo de su laureada carrera con el disco; pero nunca un oro mundialista, esquivo para Cuba desde que Yargelis Savigne ganara el triple salto en Berlín 2009.

“Yarelis era una gran atleta y me enseñó precisamente la importancia de dar primero en las competencias, de ser fuerte y aguerrida”, comentó Caballero, quien no se dejó intimidar por el grandioso escenario ni el peso de las expectativas. “Confío mucho en mí y no le tengo miedo a la presión por el hecho de que me pongan como favorita”.

Un lanzamiento tardó la joven de 25 años en dejar claro que la primera plaza del podio le pertenecía: en su primer intento, dejó el disco a 69.28 metros de distancia y, como había previsto Calderón, el registro ejerció de mazazo psicológico para el resto de competidoras, que se limitaron desde entonces a luchar por los dos restantes lugares del podio.

“Habíamos hablado de eso, de sacar la mejor marca en el primer lanzamiento, y me ha salido de maravilla. Aunque casi me caí y rocé el nulo. Luego me dio migraña y me bajó mucha la tensión. Ya no pensaba en lanzar más lejos. Incluso valoré renunciar a alguna tanda para relajarme más, pero finalmente no lo hice”.

La croata Sandra Perkovic (67.39), campeona en Moscú 2013, se llevó la presea de plata, y la alemana Nadine Mueller (65.53) fue merecedora del bronce por delante de la también cubana Yaime Pérez.

Caballero inauguró el medallero para la isla. Pero la alegría pudo ser mayor de no haber quedado Pérez fuera del cajón en la última tanda de lanzamientos, pues llegó a ponerse tercera tras un quinto intento en que registró distancia de 65.46.

Pérez se presentaba al mundial tras conseguir la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Toronto, donde fue derrotada en la final por Caballero.

“Yaime ha tenido un año muy bueno y es buena atleta, pero hoy entró un poco más presionada. Cuando se relajó logró su mejor tiro, pero no todo el mundo asimila las cosas igual”, opinó de su compañera Caballero, quien transmitió todo lo contrario a lo largo de la final, e incluso en sus prolegómenos. “Ayer dormí perfecto. De hecho me pasé el día durmiendo. No recuerdo ni qué soñé”, reconoció, aunque sí se acordó de dedicar el triunfo a sus padres, a Calderón, y al cuerpo médico del equipo cubano.

La caibarienense había alcanzado la cita con altas expectativas tras conseguir la mejor marca del año en 70.65 metros, una distancia que se le ha resistido al circuito a lo largo de la última década. Pero no le pesó la responsabilidad y dominó la escena en Beijing ya desde la ronda previa del lunes, cuando marcó una distancia de 65.15 metros. “Mi próxima meta es el oro en los Juegos Olímpicos de Río”, subrayó, sudorosa pero exultante, camino de la ceremonia de medallas.

Minutos antes, y en plena celebración, había encontrado un momento para consolar a Pérez, la compañera sin premio, y felicitar a las otras dos medallistas ante la atenta de mirada de los suyos en la grada. Entre ellos Calderón.

“Compite calmado para afuera, aunque por dentro esté nerviosa, y coordina muy bien los movimientos”, comentó quien en su día fuera también el técnico de Barrios, aliviado de haberse quitado de una vez la espinita que tenía clavada en su historial. “Ya me tocaba disfrutar un oro como entrenador”.

Una gesta, la de la nueva campeona, nada desdeñable para alguien que empezó a lanzar disco a los 15 años y casi por casualidad, después de probar como saltadora y en pruebas combinadas. “Tiraba rocas”, bromeó desde el Nido de Pájaro poco antes de dirigirse al podio para ver alzarse la bandera cubana y escuchar el himno nacional. Embolsado el oro mundialista, Caballero tiene ahora a tiro de piedra el olímpico en Río 2016.

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(Tomado de Cubadebate)

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