Uno de los hombres más atractivos de la pantalla cubana

Un actor de bomba

Autor: Dainerys Mesa Padrón
Fotos: Elio Mirand

Si preguntara  a los públicos cubanos consumidores de las artes dramáticas quién es Alberto Joel García Osorio, la inmensa mayoría (para no pecar de absolutismo), daría un NO rotundo.

Tampoco ayudaría agregar que se trata de uno de los hombres más atractivos de la pantalla cubana de estos tiempos; o sumarle el talento que lo ha catapultado a escenarios foráneos.

Y es que a este actor, como a otras personas del gremio, las oportunidades y la realidad lo han apartado de la Isla.

«Habana Blues, la obra más popular de mis inicios, estuvo asociada con una serie de contratiempos y frustraciones que, en vez de acercarme, me alejaron de la gente. La película se proyectó muy poco tiempo en los circuitos nacionales; circuló más de manera underground. A la par, como fue una coproducción con España, nos invitaron a promocionarla en diversos espacios de Europa y eso nos proporcionó ofertas de trabajo irrefutables que, evidentemente, me mantuvieron ausente del ámbito cubano».

No obstante, a lo largo de esta década has regresado de forma intermitente a Cuba. ¿Por qué no te hemos visto en ninguna de las producciones nacionales?

«Felizmente en estos momentos está al aire una telenovela, Cuando el amor no alcanza, en la cual hago un protagónico. Aunque he aparecido en algunos filmes cubanos de reciente factura, en mis estancias anteriores no encontré ofertas interesantes o suficientes como para permanecer por un periodo prolongado.

«Esta ausencia se complejiza e intensifica en la televisión, pues se han perdido muchos espacios. Ya no hay aventuras, no siempre hay telenovelas. Por otra parte, no solo lidiamos con los problemas de producción, también con la calidad humana de los equipos, cierta mediocridad, el irrespeto a las profesiones y el desorden; esto a veces lacera más el trabajo que las escaseces materiales».

¿Por qué entonces se siguen formando tantos actores y tantas actrices?

«Por lo mismo que músicos, bailarines…, y periodistas. Por amor a la profesión.

«En Cuba la actuación no da negocio.  Sin embargo, muchas personas buscan en otras manifestaciones, quizás menos valoradas artísticamente, la satisfacción económica, para luego dedicarse a lo que les gusta y hacerlo “a bomba”».

¿Es tu caso?

«Como el de casi todos».

Según tu experiencia, ¿cuánto de positivo y negativo implica actuar en otros países?

«Integré el elenco de una serie en Colombia e hice otras cosas en República Dominicana, aunque mis incursiones de más peso han sido en Inglaterra, donde he vivido aproximadamente una década.

«Hay de ambas partes, de bueno y de malo.

«En Inglaterra pagan muy bien, y por eso te exigen hasta en el más insignificante detalle, a la vez te respetan y reconocen proporcionalmente a lo exigido.

«Aquí hay muchos elementos que atentan contra la realización audiovisual y el desempeño nuestro, pero el público no tiene comparación. La gente te quiere, es cálida, expresiva… Es tu gente.

«Y en esto de trabajar fuera no puedo obviar la separación, la emigración y cuánto dolor deja a su paso. Muchas personas que salen de Cuba lo hacen buscando mejorías económicas; mas, continúan amando esta tierra y anhelando vivir en ella.

«Por otra parte, en Europa, sobre todo, los latinoamericanos vivimos mucha discriminación. Una vez fui a una discoteca sueca con un amigo chileno y cuando nos tocó entrar, el guardia de la puerta nos dijo que ya estaba llena. Nos apartó de la fila y continuó pasando al resto».

A propósito de las exclusiones, ¿cómo percibes la televisión cubana en cuanto al racismo y a la diversidad sexual?

«Todavía existen discriminaciones. La mayoría de los personajes protagónicos de la pequeña pantalla son jóvenes, blancos, heterosexuales, exitosos. Uno de los negros más favorecidos en el ámbito de la actuación es mi amigo Tomás Cao. Pero ciertamente este ejemplo no representa la norma. En determinadas ocasiones existen personajes que desde su concepción están pensados para personas blancas, y lo peor es que tal condición se asocia con la realización profesional.

«Sucede igual con el tema gay, sus problemáticas se abordan de manera superficial y estereotipada».

Pero no solo se estereotipa a personajes con estas características. Tú lo viviste con Rudy en Habana Blues, el típico mulato imagen de la sexualidad y fruto del deseo extranjero…

«Sí, Rudy representa a distintos polos de lo que se proyecta como “cubano” en el mundo, y aquí mismo. Primero, el mujeriego que no se permite negar una aventura, sobre todo cuando se trata de una extranjera que además, le abre otros horizontes. A la vez, escenifica a ese hombre que al final elige sus principios pobres, por encima de ideales falsos. Son contradicciones muy fuertes que convergen en nuestra sociedad hoy, pues mientras algunos sacan cuenta de cuánto vale su trabajo o su cuerpo, y lo ofertan, otros viven por sus valores.

«En tanto, ahora reflejo a un joven también de estos tiempos, Víctor, graduado de arquitectura en la Cujae, que por cuestiones de bajos ingresos decide formar una brigada de albañilería por cuenta propia. Es un muchacho machista, acostumbrado a llevar las riendas de su vida en sus múltiples relaciones amorosas, hasta que conoce a una mujer independiente que le cuestiona tales convicciones».

¿Algún punto de contacto con Alberto?

«Con Alberto el de hace diez años sí. Fui machista, como muchos hombres de esta cultura. Mi estancia en otros lugares me regaló una nueva forma de ver la vida y de estimar a las personas por lo que son, más allá del género, la predilección sexual, la raza o la etnia. Asimismo, aprendí a valorar la individualidad. Espero con ansias el día en que una mujer se levante de su asiento en la guagua para ofrecérmelo, o que una voz femenina narre un juego de pelota».

Junto a Lennin Laffita, este actor dirige el proyecto Tras el Perfil, en el Rodney´s Bar de Tropicana.  La peña propone entrevistas con figuras mediáticas del ámbito nacional, además de un espacio para la música y el humor.

Alberto Joel García Osorio ha actuado en películas como El loco soñador, Check Point, El último amigo… entre otras.

(Tomado de Alma Mater.cu)

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