EXCUSAS FORMALES

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Por MARTA G. SOJO
En la época actual se han realizado meaculpas por distintos crímenes realizados en el pasado, algunos datan de siglos anteriores. Por lógica ni las víctimas, ni los familiares sobreviven para escu-char, aunque trasnochado, el reconocimiento de error y la petición de un perdón, que ni siquiera, el que lo solicita tuvo culpa de lo sucedido, porque ni nacido estaba. Pero por lo menos la acción da una imagen de sentimientos hacia sucesos que fueron bastante atroces, también, genocidas desde cualquier punto de vista.
Los norteamericanos pidieron perdón por la esclavitud. Y todas las brutalidades hechas en su nombre. Asimismo, se disculparon por los que fueron conejillos de indias, a quienes les inocularon enfermedades venéreas y vaya usted a saber que otros males. Eran seres pobres, casi todos negros y ni les pidieron autorización para los experimentos.
Pero cuantas acciones miserables remotas, y algunas en el presente quedan aún que merecen igual reclamo, y que sean reivindicados con sinceridad. Es hora de que se haga un acto de contrición en el que se incluya el bloqueo económico financiero y comercial contra Cuba por parte de Estados Unidos vigente desde el 7 de febrero de 1962. Una política igual de nociva y genocida que otras de parecido corte.
Cuantos millones de cubanos padecieron y padecen aún hoy día el cerco ahogante en que distintas administraciones estadouniden-ses han pactado continuarlo por más de 50 años. Cuántos nacidos en 1946, ya finalizada la Segunda Guerra Mundial, que cuando la Revolución triunfó iniciaban su adolescencia o ya estaban en ella, y ahora son septuagenarios y siempre han vivido bajo esa espada de Damocles. Cuantas generaciones posteriores, una tras otra nació, y vive todavía con esta tara. Las estadísticas son claras: la población nacida bajo el bloqueo representa más del 70 % de los once millones de cubanos.
El daño económico, otro dato estremecedor, teniendo en cuen-ta la disminución del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, – actualizado recién- se remonta a 833 mil 755 mi-llones de dólares, a pesar de la reducción del precio del metal en comparación con el período anterior. A precios corrientes, duran-te todos estos años, el bloqueo ha provocado daños por más de 121 mil 192 millones dólares. Pérdidas materiales: 1 116 534 000 000 de dólares.
Es justo que se le pida perdón al pueblo cubano, a los millones de seres que sufren este mal, que lo sufrieron y ni siquiera pudie-ron ver el instante en que derroquen tan infame conducta, a un país pequeño con recursos naturales limitados, precisamente por su condición isleña.
Hasta cuando habrá que esperar, cuantas generaciones más nacerán bajo el mismo signo. Tal vez pedir perdón sea una utopía que no nos sea concedida, dada la personalidad del imperio, pero por lo menos sí deben eliminarlo, ya que es el más duradero de la historia. El pueblo cubano, más que un acto de contrición quiere un cese total y completo de esta política. Esas son sus ansias, y hasta ahora parecen compartidas con millones de seres humanos en otras latitudes que se solidarizan con esta causa para que se elimine, el hostigamiento, los intentos de asfixiar por hambre y enfermedades a todo un país, una política estadounidense que persiste intacta a pesar del acercamiento entre los gobiernos de Was-hington y La Habana.
Estados Unidos ha quedado aislado, porque el mundo entero, lo ha condenado reiteradamente en el foro internacional, como se demuestra cada año en Naciones Unidas. Este 27 de octubre acontecerá una vez más la votación, en la Asamblea General de ONU, de la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comer-cial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América co-ntra Cuba, y la potencia imperial volverán a quedar en entredicho por mantener la obsoleta disposición. Los estados miembros están en contra de utilizar esta arma de guerra, sin cañones ni ametralla-doras, pero desgastante, contra ciudadanos que sólo desean escribir su historia con su estilo, su idiosincrasia, y su manera particular de estructurar su democracia, conservando su soberanía y dignidad, rasgos inseparables históricos de la cubanía.

La eliminación del bloqueo es un acto de justicia hacia los cubanos, todos lo saben. Con todas estas razones. Entonces, ¿Cuánto le quedará de vida?

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