HAITI Lugar de fuertes contrastes

Una crónica de viaje que devela rasgos de actualidad y pasajes de siglos pasados.

Puerto Príncipe a nuestros pies minutos antes de aterrizar.

Puerto Príncipe a nuestros pies minutos antes de aterrizar.

Por: MARTA G. SOJO

Fotos: EDUARDO LEYVA BENITEZ

Desde las alturas, envueltos por algunas nubes juguetonas, nos acercábamos a tierra. De ahí en adelante comenzaría nuestro cabalgar, para conocer, más bien descubrir, a nuestros vecinos caribeños, comprobar la hospitalidad del pueblo haitiano, y algunos detalles de su historia pasada y presente.

La hermosa geografía nos impacta de lleno, donde las elevaciones señorean el paisaje; una queda atrapada de tal manera como si hubiera sido presa de un hechizo. Esa primera impresión es avalada al informársenos que Haití es terreno llano solo en un 20 por ciento.

Un recibimiento con música típica haitiana

Bailar al ritmo sabrosón y cadencioso de la música haitiana es una excelente experiencia.

Cuando llegas a su territorio la bienvenida resalta por su cortesía extraordinaria. Los colores brillantes se entremezclan en el vestuario del grupo musical que toca ritmos nacionales, en el aeropuerto Toussaint L’Ouverture, y ese trinar de tonalidades fue una señal demostrativa de la predilección que tienen por la viveza en el colorido. Incluso para el transporte utilizan pequeñas camionetas cerradas llamadas TapTap, decoradas con mosaicos de coloraciones radiantes y nombres personales.

Igualmente, hay que dar la cara a otras realidades, la de ser un país del Tercer Mundo, con todo el contenido que ese concepto deja ver y palpar, marcando la vida cotidiana de sus habitantes. Haití ocupa, según datos de 2014 de ONU, el sitio 163 en el Índice de Desarrollo Humano, la esperanza de vida de sus habitantes es 62 años. Y los ingresos por sus exportaciones son míseros. En la actualidad es considerada la nación más pobre del Continente.

El 95 por ciento de la población desciende de negros africanos y el restante 5 por ciento es mestiza o blanca (criollos europeos).

El 95 por ciento de la población desciende de negros africanos y el restante 5 por ciento es mestiza o blanca (criollos europeos).

Más del 80 por ciento de la población, se las arregla como puede para sobrevivir, la mayoría en la economía informal. Dicen que cada haitiano nació con un alma de mercader, algo que pudimos apreciar en las orillas de las carreteras y calles de Puerto Príncipe, donde abunda la venta en tarimas cobijadas del sol por sombrillas de playa o precarios techos de lona. Una tras otra, con productos disímiles, desde alimentos, del agro, bisutería…

Rastreando el pasado

Sus primeros habitantes pertenecían a las etnias arawak, caribes y taínos; su población estimada entonces era de unos 300 mil habitantes. Los tainos la denominaban “Aytí”, que significa tierra montañosa, nombre que luego derivó en Haití.

Pero este país insular tiene una peculiar historia llena de caminos y acontecimientos singulares. Todo empezó cuando el navegante Cristóbal Colón llegó a la isla en diciembre de 1492, la llamó “La Isla Española”. Después el clérigo Bartolomé de las Casas, acompañante de la expedición, acortó el nombre a “Española” y más tarde fue denominada “La Española”.

Los TapTap, camionetas para el transporte, decoradas con mosaicos de coloraciones radiantes y nombres personales.

Los TapTap, camionetas para el transporte, decoradas con mosaicos de coloraciones radiantes y nombres personales.

La isla era solamente un territorio, auto adjudicado a la corona hispánica, que apoyó el proyecto de viaje de Colón, en la búsqueda de nuevos caminos hacia las Indias, pero que terminó cruzando el Atlántico hasta estos predios.

Parte de la tripulación se quedó allí donde se estableció en un pequeño fuerte en la zona norte de la actual República Dominicana, que denominaron La Navidad. Según se cuenta, cuando Colón regresó años después de haber arribado a otros puertos del área, encontró muertos a los que se quedaron en el fuerte, parece ser que en enfrentamientos con los originales habitantes del lugar.

Los aborígenes fueron obligados a trabajo esclavo en las plantaciones y en las minas. Esta inhumana situación provocó rebeliones pero fueron extinguidas por los colonizadores, a lo que siguió el maltrato brutal. Entre este panorama y las enfermedades que introdujeron los conquistadores a los nativos, quienes no poseían defensas en su organismo para enfrentarlas y les causaban la muerte, en 1506 no superaban los 60 mil, y los dieron como virtualmente aniquilados a partir de 1540.

La isla entró en decadencia al existir otros lugares con mayores posibilidades de saqueo de las riquezas, como fueron México y Perú, y comenzó el abandono en la zona occidental. Opinan algunos historiadores que en ese instante empezó el desmembramiento de la Española. Mientras en el islote Tortuga, los filibusteros y bucaneros, fundamentalmente franceses, establecieron una especie de cuartel general para saquear las zonas contiguas y se instalaron bajo el protectorado de Francia.

Abunda la venta en precarias tarimas cobijadas del sol por sombrillas de playa o techos de lona.

Abunda la venta en precarias tarimas cobijadas del sol por sombrillas de playa o techos de lona.

A partir de entonces los franceses aprovecharon el descuido español y comenzaron a colonizar la zona occidental de la isla. En 1697 firmaron el tratado de Ryswick en el cual se formaliza la cesión por lo que la isla se convirtió en la principal colonia francesa.

La trata de africanos se convirtió en el plato fuerte para mantener las plantaciones azucareras. Esclavos que laboraban en condiciones miserables de vida, eran inducidos a la muerte con prontitud por ese ritmo de trabajo, y los reeplazaban por nuevas camadas de personas extraídas obligatoriamente de África. Tantos trajeron que según algunos cómputos de la época, la población oscilaba en alrededor de 20 esclavos por cada blanco.

O sea, la mayoría era negra, de origen variado según las etnias, con diversidad de costumbres e idiomas, lo que contribuyó a la simbiosis de esas lenguas africanas y surgió el creole, que significa criollo, así como el sincretismo religioso. Numerosos haitianos practican las tradiciones vudú, sin ningún inconveniente con su fe cristiana.

Dando unos cuantos saltos en los hechos históricos, ya que la lucha por la libertad no suele ser sencilla, comienzan los conflictos y las grandes tensiones entre los diversos grupos de la sociedad haitiana de entonces. El 14 de agosto de 1769 se produjo una ceremonia del sacerdote vudú Boukman para sublevarse, que es considerada como el punto de partida de la Revolución Haitiana. Sin embargo, fue Toussaint L’Ouverture quien se convirtió en un personaje principal en la revolución haitiana. Abolió la esclavitud y, en 1801, declaró la independencia de Haití. Napoleón trató de poner freno al asunto en 1803, cuando sus tropas retomaron la isla, capturaron a L’Ouverture y lo llevaron prisionero a París, donde murió más tarde en aquel mismo año.

Pero las ansias libertarias no se borran de un plumazo. Tras la muerte de L’Ouverture, Jean Jacques Dessalines llega a ser el General en Jefe de las tropas independentistas y proclama el 1 de enero de 1804 la independencia de Haití. Como refieren todos los textos que tratan la historia de ese pueblo y su significación, lo consideran como un hecho único en las memorias de la Humanidad: la revolución de esclavos triunfante y la primera república negra, que abrieron el camino de independencia de los sojuzgados pueblos de América Latina y del Caribe.

Haití para el siglo XX

El capital de simpatía que hay a nivel de pueblo hacia los cubanos es alto, en particular por la población desfavorecida.

El 80 por ciento de su población vive bajo el umbral de pobreza.

La historia política haitiana ha sido muy abrupta. El país encadenó calamidades físicas, sociales, políticas y económicas y sucesivas crisis gubernamentales. Algunos articulistas hacen referencia a que la erosión de los suelos por la sobreexplotación agrícola, el pago centavo a centavo de la indemnización a Francia, el aislamiento y las sanciones económicas, colocaron al país en una situación de pobreza e inestabilidad social que sirvió a Estados Unidos como pretexto para invadirlo y ejercer así un control absoluto de 1915 hasta 1934.

En 1957 fue elegido como Presidente de Haití, François Duvalier, conocido como Papa Doc, quien fue un dictador sangriento, gobernó con ayuda militar y financiera de Estados Unidos, e incluso en 1964 se hizo proclamar presidente vitalicio. Su hijo Jean Claude Duvalier (Baby Doc) lo sucedió en 1971. En enero de 1986 una insurrección popular le obligó a exiliarse y el ejército se hizo con el control del poder mediante la formación de un Consejo Nacional de Gobierno, presidido por el general Henri Namphy.

Como consecuencia de la fuerte dependencia de la demanda y ayudas arancelarias exteriores, particularmente la de los Estados Unidos, el país arrastra otras dificultades.

Aun hoy el Palacio presidencial sigue sin ser reconstruido, ya que el presidente Michel Materly, consideró que primero había que atender las prioridades de sus habitantes, antes que reparar la casa del ejecutivo.

Aun hoy el Palacio presidencial sigue sin ser reconstruido, ya que el presidente Michel Materly, consideró que primero había que atender las prioridades de sus habitantes, antes que reparar la casa del ejecutivo.

Las conclusiones que aportan algunos analistas sobre el tema haitiano es que el estado de miseria y depauperación del país son el resultado de más de trescientos años de sobrexplotación agrícola, saqueo colonial y neocolonial, intervenciones militares norteamericanas y gobiernos corruptos al servicio de Estados Unidos.

En 2004, un movimiento armado que derrocó al entonces presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide provocó inestabilidad, por lo que la Organización de Naciones Unidas (ONU) decidió tomar cartas en el asunto y puso en marcha una operación, denominada la Minustah con el fin de apoyar al país. La misión cuenta con unos 2 mil 370 “cascos azules” y unos 2 mil 600 policías. Después de eso se quedaron para cooperar en la recuperación tras el sismo de 2010. Esta presencia del organismo internacional ha sido polémica por denuncias de abusos sexuales y la introducción del cólera por sus soldados.  En fecha reciente la ONU aprobó el retiro de los “cascos azules” para el próximo octubre y quedará únicamente una pequeña presencia policial en el país.

No solo de humanos se trata

Pero echarle la culpa al hombre de ser quien se tomara todas las atribuciones destructoras, no abarcaría la totalidad de los problemas de Haití. También ha tenido en su contra desastres naturales que agrandan sus dificultades materiales. Los ciclones cruzan el territorio por lo menos cada dos años, la deforestación favorece las inundaciones, y por debajo chocan las placas norteamericana y caribeña, provocando seísmos. En 1751 un terremoto fuerte estremeció la isla, y el de 1770 de 7,5 grados en la escala de Richter devastó Puerto Príncipe por completo.

Enfocan su turismo a mostrar las tradiciones culturales

Enfocan su turismo a mostrar las tradiciones culturales

De acuerdo con el historiador francés Moreau de Saint-Méry (1750–1819), “mientras que ningún edificio sufrió daños en Puerto Príncipe durante el terremoto del 18 de octubre de 1751, la ciudad entera colapsó durante el terremoto del 3 de junio de 1770”  Pero ninguno como el Goudou Goudou, traducción fonética del ruido del temblor de 7,3  grados en la escala de Richter, del 12 de enero 2010, cuyo epicentro fue cerca de la capital Puerto Príncipe y dejó más de 200 mil muertos -hay datos que lo elevan a 300 mil-, y más de 3 millones quedaron damnificados. Devastó gran parte de esta ciudad.

Esta fue la peor catástrofe de la historia en el Caribe. El Palacio Presidencial quedó extremadamente afectado, colapsó el segundo piso sobre el primero, el edificio del Parlamento, la oficina de las Naciones Unidas y la Catedral Nacional también fueron dañadas. Aun hoy el Palacio presidencial sigue sin ser reconstruido, ya que el presidente Michel Materlly, consideró que primero había que atender las prioridades de sus habitantes, antes que reparar la casa del ejecutivo.

Otros rostros de Haití

El Royal Decameron Indigo, uno de los hoteles con playa

El Royal Decameron Indigo, uno de los hoteles con playa

Haití muestra atractivos como país insular, sus playas por ejemplo, donde se aprecia un incipiente avance inversionista, su gente amable y la hospitalidad que los caracteriza.

El gobierno de Michel Martelly hizo esfuerzos para profundizar y lograr progresos económicos, y el recién electo Juvenal Moise tiene como plan de gobierno tres sectores priorizados: primero, el desarrollo de la agricultura para conseguir autoabastecerse, seguidamente el turismo y la educación.

Debido a las extremas circunstancias políticas, económicas y sociales vividas por Haití en los últimos años, su infraestructura turística no está plenamente desarrollada. Sin embargo, como nos expresara el ministro de Turismo, Guy Didier Hippolite, están decididos a poner a Haití sobre la carta turística internacional.

Y añade, por tanto “el sector turístico público y el privado han desarrollado un plan de infraestructura para poder recibir el mercado internacional. Y estamos enfocando a mostrar nuestras tradiciones culturales en ese tipo de turismo.”

Como en todo, nada es blanco y negro, siempre hay matices.  Haití, y su capital, Puerto Príncipe, nos enseñaron sus claros y oscuros, y sin esconder la problemática que acompaña al país, también mostró otro semblante, donde reluce su cultura, su música y ese sello atractivo de su historia sui géneris en el Caribe.

 

Colaboración cubana

El embajador cubano en la isla vecina, Luís Castillo, ofreció una panorámica de las relaciones bilaterales.

El embajador cubano en la isla vecina, Luís Castillo, ofreció una panorámica de las relaciones bilaterales.

Una visita de los reporteros de Bohemia a Puerto Príncipe, capital de la República de Haití, brindó la oportunidad, entre otras muchas, de conversar con nuestro embajador ante esa nación, Luis Castillo Campos, sobre diversos temas de interés bilaterales, entre estos la colaboración de nuestros profesionales en esa nación.

El diplomático refirió que “el apoyo empezó a caminar por niveles históricos de desarrollo. En el año 1998, después de los embates del huracán George, llegaron a Haití los primeros 100 médicos cubanos como respuesta a la situación que se generó. Empezaron a laborar con posterioridad nuevos grupos de médicos, que se integraron a este inicial y, en el 2010, cuando el terremoto, se acrecienta de manera sustancial. A finales de ese año mil 700 trabajadores de la salud cooperaban aquí, además de un conjunto de graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina. El escenario se complicó por el brote de cólera y las labores que fueron necesarias enfrentar en esas circunstancias.

“La colaboración médica, en estos momentos, ha descendido en su número porque las condiciones ya variaron al controlarse esta epidemia. En la actualidad contamos con 647 entre médicos, enfermeras, técnicos y personal de  servicio permanente. Conjuntamente mantenemos la brigada de educación con 10 personas que llevan a cabo una hermosa labor de alfabetización.

“Igualmente –agregó- tenemos una brigada de pesca que se dedica al cultivo de peces de agua dulce, otra del azúcar que trabaja en la implementación de un central azucarero. Contamos también con un trabajador del sector del deporte, dos colaboradores de la agricultura y una empresa constructora que tiene alrededor de 32 especialistas, los cuales brindan asistencia técnica en la construcción y la industria asesorando en diferentes obras. Esto da un total de 698 cooperantes.”

“Las tareas desarrolladas a partir del año 1999 hasta acá han sido ingentes. No resulta fácil, y sin embargo se han logrado resultados impresionantes, a pesar de las dificultades. De no haber existido tantos problemas, puede que los resultados hubieran sido mayores, porque Haití fue el primer territorio que puso en práctica el método cubano Yo sí puedo en las dos versiones, de creole y francés. En este momento hay ya cerca de medio millón de personas alfabetizadas.

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