¿Sabes cómo es la vida de una mujer saudita?

Además, en Arabia Saudita, a diferencia de otros países musulmanes, no es el marido o el padre quien decide qué pueden hacer las mujeres o cómo tienen que vestirse, sino el rey

Ksenia Ivanova en Riad. (Foto: .gazeta.ru)

Ksenia Ivanova en Riad. (Foto: .gazeta.ru)

El cuento parece extraño, pero es así como lo relató en Gazeta.ru la rusa Ksenia Ivanova, quien se fue a vivir por un tiempo a Arabia Saudita debido a bunea oferta laboral que le hicieron a su esposo.

Ya se sabe que “al país que fueres, haz lo que vieres”, aunque al parecer eso no le resultó fácil a la Ivanova. Apenas ambientándose en la nueva situación encontrada, se dio cuenta de que el cambio de cultura y costumbres sería bien fuerte para ella. Al respecto declaró a la revista:  “Estoy acostumbrada a resolver todos mis problemas sola, y aquí he tenido que ir constantemente con mi marido y pedirle ayuda en las cuestiones cotidianas”.

“Solo hablan con ellos”

Tras la adolescencia la saudita empieza a llevar la túnica, que se llama 'abaya'. Las abayas en su mayoría son negras, aunque túnicas de color ya han empezado a aparecer en la ciudad de Yeda, mientras en otras regiones las puede censurar la Policía religiosa. (Foto: Reuters)

Tras la adolescencia la saudita empieza a llevar la túnica, que se llama ‘abaya’. Las abayas en su mayoría son negras, aunque túnicas de color ya han empezado a aparecer en la ciudad de Yeda, mientras en otras regiones las puede censurar la Policía religiosa. (Foto:
Reuters)

Ksenia lamenta, además,  que los vendedores de las tiendas no responden a sus preguntas si en ese momento está acompañada por su pareja. “Solo hablan con él, incluso si la pregunta la hago yo. Esto se debe a que no está aceptado que hablen o miren a mujeres desconocidas”, explica la autora del artículo, añadiendo que, para los sauditas, “mirar fijamente a una mujer es una manifestación extrema de falta de respeto”.

Además, en Arabia Saudita, a diferencia de otros países musulmanes, no es el marido o el padre quien decide qué pueden hacer las mujeres o cómo tienen que vestirse, sino el rey. Así, ellas tienen prohibido conducir y no pueden salir a la calle si no es en ‘abaya’, una holgada prenda que cubre todo el cuerpo.

“Las mujeres no trabajan”

“La mayoría de las mujeres que vienen a Arabia Saudita no trabajan. Son consideradas profesiones ‘femeninas’ las de médico o maestro. Pero, por ejemplo, ser una mujer agente inmobiliario es casi imposible. Nadie va a hablar con ella como experto”, revela Ksenia. Actualmente, en Riad solo existe una mujer que ha sido capaz de ganarse el derecho a trabajar en este sector.

Mujer4es sauditas con sus abayas.Ksenia afirma que la mayoría de las mujeres extranjeras viven una vida de alta sociedad: van de tiendas, a restaurantes (donde existen áreas separadas para, por un lado, las mujeres y las familias y, por otro, los hombres) y de visita.

“Las mujeres no corren”

“Las mujeres locales no corren ni pueden hablan alto. Se comportan como recipientes con contenidos valiosos y no miran hacia los lados”, indica Ksenia.

La autora del artículo describe un hecho peculiar: cuando quieren ir de tiendas, el coche se detiene cerca de la entrada principal y las mujeres salen “lentamente”. Cuando terminan de comprar, los coches acuden a la puerta, “el conductor o el marido sientan a las mujeres en el coche y guardan las compras”. “Durante este tiempo se forma cola, pero nadie se queja de que hay que esperar, ya que en cada coche está sentada una mujer”, explica.

Sirvientes y conductor: una necesidad

¿Cómo es la vida de las sauditas, que no pueden ni trabajar, ni estudiar ni casarse sin el permiso de su tutor?. (Foto: National Geographic)

¿Cómo es la vida de las sauditas, que no pueden ni trabajar, ni estudiar ni casarse sin el permiso de su tutor?. (Foto: National Geographic)

Ksenia explica que la gran mayoría de los sauditas no viven en apartamentos sino casas debido a que las familias son muy numerosas.

“Casi todas las familias tienen criada, pero es una necesidad, no un lujo. Y sin un conductor, no vas a ninguna parte. No hay transporte público y no todos los hombres musulmanes dejan a sus mujeres con los conductores de taxi, por lo que se necesita uno privado”, afirma.

Asimismo, la autora del artículo apunta a que la mayoría de los sauditas en sus vacaciones viajan a Baréin, donde a diferencia de su país, se puede consumir alcohol y las mujeres pueden conducir y vestir como quieran, concluye la reseña de actualidad.rt.com sobre el artículo de la Ivanova.

Entonces, ¿haz lo que digo, pero no lo que hago?

(Tomado de Bohemia digital)

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