Procura no restarte glamur nunca

Expertos nacionales de la moda estiman que existe un abuso de la ropa deportiva, imitación de estilos extranjeros por falta de originalidad en los diseños producidos en la Isla, así como la imposición de cánones ajenos a la idiosincrasia o las condiciones climatológicas del país

Procura no restarte glamur nunca.

Es posible estar elegantes siempre, pero vistiendo en cada momento la ropa que la ocasión precisa. (Foto: cubadebate.cu).

Por MARÍA ELENA BALÁN SAINZ

Hoy vamos a referirnos a quienes en un afán supremo de sobresalir y estar en la última moda eligen lo más llamativo y aunque a veces puede que tenga calidad, no llega a revertirse en un aporte válido a su pretendido glamur, ni está acorde con la hora o la ocasión donde pretenden lucirlo.

Siempre al cubano se le reconoció por su pulcritud y cuidado de su presencia. Amantes del buen vestir, elegían la ropa para cada ocasión.

Y no me refiero solamente a quienes tenían una mejor situación financiera, también los más humildes se valían de las habilidades de alguna costurera de la familia para tener un buen atuendo, a veces la propia madre o una tía, quienes eran capaces de crear -hasta con retazos de tela- atractivas combinaciones y conjuntos.

En los últimos tiempos fue apareciendo una tendencia a no saber delimitar cómo vestirse para una boda, una función de teatro, para un paseo o asistir al trabajo, a una consulta médica. Expertos nacionales de la moda estiman que existe un abuso de la ropa deportiva, imitación de estilos extranjeros por falta de originalidad en los diseños producidos en la Isla, así como la imposición de cánones ajenos a la idiosincrasia o las condiciones climatológicas del país.

Actualmente las telenovelas, películas, revistas extranjeras, lo que llega de otros países, constituyen las vertientes conformadoras de la moda, ante una industria textil que solo produce, con excepción de los uniformes escolares, con destino a las tiendas recaudadoras de divisas.

Así y todo, en las shoppings no se ofertan buenos vestuarios, y quien desea comprar algo de calidad debe acudir a las boutiques donde están las más presentables, pero sus precios resultan prohibitivos para la mayoría de los cubanos.

La ropa que más compran jóvenes y también adultos son las importadas, aquellas que se compran en otros países y no siempre responden al mejor gusto estético. Proliferan por estos días los pantalones de mezclilla sobre la rodilla, muy ajustados y los llevan por igual mujeres, hombres, sin límite de edad, lo mismo si tienen sobrepeso y muestran sin rubor, bajo el pullover ajustado, los epiplones cual pliegues de acordeón.

No obstante, van tan confiados con esas prendas de vestir que con ellas acuden a cualquier cita, aunque sea médica. A veces llevan muchos brillos en sus pechos, banderas de otras naciones, carteles en idiomas extranjeros sin saber ni su significado, colores chillones, e irrumpen orgullosos de cuánto exhiben en cualquier lugar y a cualquier hora.

En otros tiempos había más influencia de los diseños nacionales, y en esto influían sin dudas las revistas especializadas sobre moda –que desaparecieron o tuvieron escasas ediciones por carencia de papel- y las ofertas en moneda nacional y no en divisas de prendas realizadas por artesanos, bien diseñadas y confeccionadas.

Pero actualmente esas confecciones, elaboradas con buen gusto, en tejidos frescos como el hilo, tienen precios altos en CUC y no son tampoco lo que más atrae a la generalidad de las personas en la Isla.

Resulta oportuno insistir en que el vestuario no solo constituye un objeto que satisface necesidades prácticas, es también reflejo de la evolución humana, de la cultura. Preocupa la seudocultura en el vestir que se ha ido imponiendo como mala hierba. ¿Qué cómo revertir esta situación? Pues sería muy provechoso que fuéramos pensando y ejecutando la manera de lograrlo.

Y en esto tendrá que ver desde el rescate de la industria textil con ofertas a la moda, que gusten al cubano y estén a un precio asequible, hasta la tendencia que vayamos marcando en el seno familiar para educar a los más chicos en la cultura del vestir adecuadamente en cada ocasión, así como publicaciones especializadas en la moda, con sugerencias atractivas.

Valdría la pena no descuidar esta problemática y evitar que pululen personas que desentonan con el ambiente y la ocasión donde muestran brillos y abalorios. (ACN).

 (Tomado de Bohemia Digital)
Be Sociable, Share!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*