PROBLEMA DE DOS DEDOS

Por Alberto Enrique
Supongo que en todas partes pueda ser igual. Me refiero a la velocidad
con que se escribe ahora solo con los dedos pulgares de cada mano, es
original para algunos, insólito para otros. Basta ver cómo se
desplazan las últimas falanges por el teclado con rapidez excesiva. La
verdad que ha llamado mi atención y me puse para el asunto, investigué
el modo de alcanzarlo y no hay método de aprendizaje, cada quien lo
adquiere por la libre, a su manera.
Quién se lo iba a decir a Domingo Ferrer, mi profesor de mecanografía,
tan estricto, riguroso. Sus alumnos debían usar los diez dedos, cada
cual en las teclas correspondientes, aplicando sobre estas la presión
adecuada  para que los escritos salieran parejos y sin perforar el
papel; después el teclado había que utilizarlo a ciegas, es decir, sin
mirarlo; con una excelente ortografía.  Hoy la tecnología digital
cambia muchísimas cosas.
Van y vienen mensajes, viajan los correos electrónicos, pero la
brevedad al escribir ha introducido novedades insospechadas. Hay hasta
quienes alteran el idioma, por ejemplo: aki, por aquí, sin acento pues
en la nueva mecánica la acentuación encarece el importe o valor del
texto al emplear más caracteres.
Por ello emplean xq, en lugar de por qué o porque.  Cmostas, para
saber del estado de salud o de ánimo. La lista de reducciones es
infinita, según quien las escriba. Abrevian tanto las palabras que
pareciera estamos frente a un idioma diferente, eso sí, trabajo para
lectores-intérpretes; y funciona todo sin considerar las reglas
ortográficas. Qué pasar en un futuro, me pregunto.
Otro aspecto curioso. Cada quien intercambia proposiciones con su
teléfono inteligente pues estos recogen palabras muy repetidas o
escritas; y al ser introducida solo la primera sílaba le sugieren
tomar palabras conocidas o recogidas por la máquina y apareciendo
expuestas más arriba del teclado; por ejemplo, si pone za
automáticamente aparece zapato o zapatico, usted escoge.
Todo esto es un mundo nuevo, me comentan. En tanto, los maestros
quitan un punto por cada acento que le falte al alumno en una prueba,
entre otros errores ortográficos; no digamos el valor alcanzado ante
un examen no bien expresado o con grandes equivocaciones, y lo más
tremendo, en buena parte son los mismos estudiantes que innovan desde
los móviles acabando con sus pulgares sobre las teclitas.
Nuestra lengua tiene dos maneras de expresarse: la palabra escrita y
la oral, estas son las vías culturales básicas para la información.
De todos modos, ha de haber buena comunicación si logramos realizarla
con calidad, aparte de la rapidez ¿No cree?
Después de conocer los detalles y apenado me digo: ¿dónde aplico
entonces términos como destreza o efectividad tal como se conocen y
han  sido aplicados siempre, o me quedo en el asombro de saber que
ando en presencia de simples destructores del idioma? Esto produce
mucho desanimo.
Si aplicara ahora  el concepto riesgo-beneficio como emplean los
médicos al indicar un medicamento y acepto la avalancha de ese mundo
nuevo en  manos ágiles, solo quizás un poco descuidadas, o justifico
el desastre como producto de la tecnología digital,  me arriesgo y
escribiría: aki no kda mas na. ¿Cmo me kdo eso? ¿Tfjast?
¿Entro en caja? ¿Pruebo? De todos modos, veré si consigo enseñar a mis
dos pulgares a transitar vertiginosos y frenéticos por las redes tal
como veo lo hacen por ahí.

Be Sociable, Share!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*