PALABRAS CONOCIDAS PERO MAL INTERPRETADAS

Por: Alberto Enrique

 
El error puede resultar imperdonable pero a mi lado tengo el
diccionario, una obra que recopila millares de palabras, y cuando
aparece alguna duda averiguo porque hay ocasiones en que son varios
los significados o conceptos para un mismo vocablo.
Ahora leí en el diario Juventud Rebelde un comentario de Juana
Carrasco titulado “Las inadmisibles ínfulas imperiales de Trump y
compañía”. El primer párrafo  indica: Es prácticamente imposible
utilizar razones y no insultos a quienes se los merecen, porque miran
al mundo como amos engreídos, cuyo diktat es de obligatorio
cumplimiento para quienes inclinan la cerviz.
Vale muy bien utilizar insultos cuando el caso lo requiera y no
razones, me dije. Una carga al machete como hacían nuestros mambises,
un a degüello contra esos que se creen superiores y actúan como amos y
señores de la Tierra toda. Contra esos rufianes, contra esos bribones
es la carga que pedía el periodista Rubén Martínez Villena.
Siguen los mismos pasos de quienes andan    politiqueando antes y
ahora pero siempre con el mango de la sartén a su favor, buscando
beneficios, queriendo ponerles otra vestimenta,  otro disfraz, pero
cuando se desarticulan y uno encuentra las raíces resulta ocasión para
tropezar con la verdad verdadera como decía el cómico mexicano, es
cuestión simple: uno encuentra con facilidad entonces que nunca ha
cesado el engaño en la diplomacia yanqui.
Y ahí va entonces el diccionario descubriendo los manejos sucios, y se
encuentran palabras de significativas importancia: atraco (o lo que es
igual a rapiña, despojo, abuso…); robo  (semejante a malversación,
desfalco, ratería…); engaño (similar a trampa, treta, artimaña…);
disimulo (equivalente a malicia, socarronería, enmascaramiento…); y
tantísimas más que tienen los yanquis en su portafolio. Sí, Juanita,
pertenecen al reino de las ínfulas imperiales, no quepa la menor duda.
El diccionario no solo aporta posibilidades de entrever las
trapisondearías de los vecinos que tenemos más al norte. Si aplicamos
el bisturí más a fondo apreciaremos una cohorte de secuaces trabajando
para Trump, digo, Donald, por cierto, que me recuerda  a Tío Rico Mac
Pato, aquel que aparecía en las tiras cómicas, el cual no cesaba de
contar más y más dinero acumulado y que no cedía un centavo.
Entre los cabecillas ahora conviene apuntar a Pence, vicepresidente;
Pompeo, secretario de Relaciones Exteriores, Bolton, asesor de
Seguridad Nacional… y una hilera de mequetrefes que andan por el mundo
imponiendo injerencias, amenazas, caos; buscando, exigiendo todo
cuanto les favorezca, según quieran ellos o se imaginen salir con
beneficios. No les importa el daño, todos son como Jinetes del
Apocalipsis repartiendo sufrimiento y dolor, amenazas y guerras, males
y muerte.
Y cuídense estos personeros. Digo así porque se conoce que en la
actual gobernanza del Caballero Uno de la Casa Blanca la relación de
eliminados es numerosa y parece que ha de seguir con ese estilo de
despidos para quien no corte el bacalao con él, pues a veces son
presionados o escogen renunciar a tiempo de sus cargos para evitar
escándalos o papelazos gigantescos. El señor Donald parece haber
copiado el estilo de un cómico cubano que en su programa televisivo
amenazaba a otros personajes planteándoles en alusión directa:   “El
que me haga sombra, se va” ¿No les parece que anda sucediendo lo
mismo?
El diccionario está ahí lleno de palabras conocidas y no tantas veces
empleadas con tino, golpeando justo en la cabeza del clavo. Creo que
el valor a tiempo consiste en asestar el contragolpe inteligente, ese
que les duela. A nadie engañan atemorizando con la célebre frase:
“Todas las acciones están sobre la mesa” ¡Cuántos decenios andamos los
cubanos por esos caminos! ¡Y aquí estamos y seguiremos aunque quieran
darle otra vuelta a la tuerca!
Gracias, Juanita, por dejarme ver tus ideas estampando acerados
machetazos. Ah, pobres de esos que inclinan la cerviz, adulones por
demás, a tales tampoco la historia los perdonará.

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