ME MUERO DE RISA

Alberto Enrique

No me puedo contener: JA-JA-JA. Así estoy desde que me enteré que el señor John Bolton como asesor nacional de la Casa Blanca se reunió en un hotel de Miami con la Brigada 2506. JA-JA-JA.
A que el señor “Bultón” no les preguntó si todavía les ardían las palmas de las manos de traerlas sobre la nuca después de la rendición.
JA-JA-JA. Con seguridad tampoco cuántos de los allí concentrados
habían venido hasta Playa Girón solo como cocineros, porque muchísimos decían eso. JA-JA-JA.
Contaban los cerca de mil quinientos mercenarios que les hicieron
creer que se trataba de poner un pie en tierra y de ahí para La Habana a tumbar la revolución: a reponer entonces a los burguesotes.
JA-JA-JA. ¡Qué mal les salió todo!
Después llegaron a la deseada ciudad de La Habana pero los vi
concentrados en el coliseo deportivo, el de la Fuente Luminosa,  y
serían  juzgados como traidores a la patria. Finalmente pudieron
retornar a Estados Unidos canjeados por compotas y otros útiles.
JA-JA-JA.
Todo indica ahora que el señor “Bultón” llega a la capital de la
gusanería cubana con un bultón de viejos cuentos y enarbolando
promesas. ¡Qué pena tenga que perder miserablemente tanto  tiempo!
JA-JA-JA.
El distinguido “asesor” parece no estar bien informado de la fortaleza
y el honor de este pueblo, su hidalguía y capacidad de resistencia
ante cualquier malsano propósito. Ya han transcurrido 58 almanaques de
la frustrada Operación Pluto y este hombre llega ahora desplegando
antiguos trucos y sortilegios nada menos a quienes no acertaron en su
momento, aprovecha ese ambiente para presentar las andadas
gubernamentales de ahora, ¡qué risa, me muero de risa, JA-JA-JA!
Señor “Bultón”, usted será un fracasado igual a ellos, y el método de
intrigas y enredos que se trae entre manos quedará en el camino triste de los chanchullos, las conspiraciones, las engreídas prepotencias o las ilusiones  perdidas. JA-JA-JA.
Tenga claro, no habrá confabulaciones, pretensiones ni altiveces que
encajen en el verde caimán. Se lo aseguro, apretador de tuercas,
equivocado, presuntuoso, charlatán, “Bultón” quizás extraído de un
basurero.
Mire qué cosa, con la Brigada 2506: ¡hay que  morirse de risa!   ¡JA-JA-JA…!

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