DE LOS DESAHUCIOS NADIE SE ACUERDA

Por: Alberto Enrique

El tiempo pasa y de lo feo nadie quiere saber, otros muchos nacidos
más acá no conocen ni pitoche. Pero verse con los muebles en la calle ¡Le zumba!

En el campo ocurría algo parecido: llegaba la Guardia Rural
y para el camino vecinal. Esta fue la Cuba en tiempos pasados, de la gente sencilla y más empobrecida.
Corrieron por mi memoria muchas imágenes cual fotos amarilladas,
envejecidas; a cambio en Facebook de ahora hay quienes publican fotos “bonitas” de aquellos mismos tiempos bajo el acápite Antes de 1959. En esta Habana, por ejemplo, en los portales de las tiendas de la arteria comercial de la calle Galiano, frente a la incendiada Fin de Siglo, pululaba la gente muy pobre pidiendo limosnas valiéndose hasta de niños en brazos… Y estos ojos “que se los va a comer esta tierra bendita” como se decía entonces, pudo apreciar toda esa desgracia.

Me parece que del submundo de la penuria ninguno de los “digitalianos” recordadores residentes en la Florida tiene interés en promover esos temas ni desea tocarlos siquiera aunque sea de soslayo.
Y contradicción, antes, en aquellos tristes  tiempos nada hacían los
pudientes o acaudalados por “los pobres que comían tierra” para
significar con esa otra corta frase el nivel de infortunio de muchos;
ahora algunos “expropietarios” o sus descendientes se andan afilándolos dientes allá por EU para ver qué se les pega con la ola
reaccionaria proyectada por el “loquibambio” de D. Trump, su camarilla y secuaces, además del selecto lobby “contra” de la pandilla miamense.
Así van las cosas.
Entre los libros que he leído y conservo está “Rural Cuba” escrito por Lowry Nelson, profesor de sociología de la Universidad de Minnesota, Estados Unidos y publicado en 1950. Detallado estudio de la situación de los campos en Cuba ¿Por qué este difícil tema tampoco lo abordan hoy los pretendientes a geófagos que andan buscando espacio para “cuando la revolución se venga abajo” al decir de Silvio, el poeta cantautor? Téngase presente que los de esa calaña fueron y serán simples depredadores.
En tanto, los cubanos que vivimos en la Isla no le damos calor a la
desvergonzada y vieja política planteada por la Doctrina Monroe -que pronto ha de cumplir dos siglos- conocemos bien lo trazado desde entonces: América para los americanos, del Norte, claro está. ¡De verdad hay que estar chiflado!
En tiro parabólico como el de un artillero, la estúpida “camarilla” de
viejos halcones quiere hacer blanco en la libre y soberana Mayor de
las Antillas, reconectándose con el método de la expansión territorial y tomando además la bazofia inventada más acá por dos tristes buitres de la politiquería yanqui… remueven ahora el estercolero y exprimen de nuevo la conocida  Ley Helms-Burton tirando confetis al aire como en un carnaval aunque más que todo parecieran   interpretar los personajes de una superproducción hollywoodense de horror y misterio.
Son simples ánimas en pena.

Pretenden hacer polvo los adelantos científicos y técnicos que hemos logrado, los avances sociales formados en seis décadas y aunque digan cuanto quieran los “fake news” trasnochados o los vendidos  hijuelos de esos huecos que propician inventadas o retorcidas informaciones mentirosas, esos a quienes les encaja mejor el sobrenombre “defakeadores” caen dentro del ridículo más rampante con sus absurdos cuentos, no cesan de echar agua y agua en canasta pero a nadie engañan aquí.
Parecen ignorar el valor de un pueblo digno, listo a defender su
independencia, capaz de resistir cualquier embestida y dispuesto a
vencer, convencidos que los desahucios pasaron para siempre. Vivimos en un sitio del planeta donde por demás, nunca nadie se rendirá ¿está claro?

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