SI LE PREGUNTASEN

Por: Alberto Enrique

Cuando fui a la escuela me preguntaron qué quería ser cuando fuera grande. La respuesta no era fácil. Después de mayor  volvieron una y otra vez con otra pregunta muy popular por cierto, tanto por su redundancia como su  contenido:
-Si usted volviera a nacer ¿se dedicaría a lo mismo que hace hoy?-.
Como la sociedad está repleta de oficios y profesiones, las respuestas también eran muy diversas pues iban y venían conjeturas, suposiciones, afirmaciones o ante alguna insinuación respondían “¡Qué va, eso, ni hablar!”. En realidad, hay quienes se sienten muy a gusto con lo quela vida les regaló, otros andan a regañadientes, dando tumbos y bandazos sin sentirse a plenitud, hubieran preferido algo distinto, quizás no escogieron bien. Por tanto, se deduce que mujeres y hombres se dividen en dos grandes grupos.
Pero qué bando ocupan aquellas dependientas de tiendas, en farmacias, o en las recepciones…  charlatanean, hablan entre sí o por teléfono dejándole a uno en una espera prologada, a veces desesperante. También se inscriben muchos hombres en esa larga lista de ineficientes que pudiendo ser más eficaces se mueven en sus puestos de trabajo a paso de jicotea.
Al  observar tales conductas uno se ve tentado hasta de sugerirles un cambio de trabajo,  pues sabe que ha de sentirse mejor quien encuentre satisfacción en lo que hace y eso siempre es válido ¿No ha oído lo del sentido de pertenencia? Se trata de personas que aman y defienden sus centros de trabajo, sus especialidades. Son quienes ponen rodilla entierra, echan pa`lante correspondiendo con acierto y firmeza.
Ahora bien, enrarecer el ambiente entre disgustos y maltratos,
agresividad y violencia hacia clientes o pacientes deja mucho que
desear, aunque también la clientela a veces se comporta endemoniada y sin sentido. Es ahí cuando hace falta equilibrio para que prevalezca la moderación. De todos modos, si no le agrada lo que hace, no cumple a plena capacidad o prefiere estar de brazos cruzados, quizás entonces sería preferible pensar en un cambio de trabajo.
Pero antes de dar un paso de tal magnitud vendría bien saber si la
persona ha medido su estado de ánimo en los últimos tiempos. ¿Es feliz y optimista? ¿Utiliza palabras positivas para referirse o tratar a las demás personas? ¿Le agrada la vida que lleva o suele estar irritable, resentida/o, amargada, solitaria/o, o es presa de la tristeza? ¿Si se encuentra deprimida/o?
Si la apatía le consume, invito a cuantificar las ganas de vivir,
considerar el entusiasmo y el grado de participación en las
actividades realizadas sean individuales o junto a otras personas. ¿En general qué se ha propuesto? ¿Cuáles han sido las metas en el proyecto de vida elaborado para sí?  ¿Ha conseguido lo más importante? Si razonamos en esa dirección usted podrá ver quizás de otro modo esos caracteres difíciles, hasta inconsecuentes en el trato hacia las demás personas, pues todo puede surgir de mil maneras y repercutir directamente en los resultados en  la labor desempeñada, dígase disciplina, calidad de la tarea  ejecutada, buen comportamiento y si de relacionarse con público se trata, cada quien y por encima de todo, imponer la profesionalidad, la obligación que le corresponde según  el rol social comprometido.
Analiza desde este ángulo y aunque esa no sea tu tarea, siempre
proporciona un chance adicional. Sonríe, busca la salida perfecta,
sugiere que maltratar no es bueno. Pudieras hasta averiguar: ¿acaso le gustaría ver su imagen en el mismo espejo? Eso no agrada ¿verdad? Por último, ¿si volvieras a nacer harías con satisfacción lo mismo que hasta hoy?

Be Sociable, Share!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*