Croniquillas

Por: Alberto Enrique

 

EMPECINARSE O METERSE ALGO EN LA CABEZA

(Croniquilla entre dos)
-¡Vaya, qué dos conceptos! el primero también significa  encapricharse
o aferrarse; el segundo indica empecinarse o meterse algo en la cabeza
de todas, todas. Pudiera seguir en busca de más significados, pero por
ahora me basta; y ¿de quién estaremos hablando? Papito.
-Bueno, no hay titubeos, hay que mirar para la acera de enfrente, de
eso no cabe la menor duda.  Cara a cara con Donald Trump. Y no es
echarle por echarle. Aunque se lo merece, porque una vez sentado en la
poltrona presidencial ha buscado un desequilibrio constante en la
estabilidad del mundo. Entonces si fuéramos a conceder el premio del
Rey Momo, el de los carnavales, obtendría el de Momo Trump, y no por
simpatía, todo lo contrario. El daño que anda repartiendo es
incalculable.
-Estoy de acuerdo contigo. Es el rey equivocado del empecinamiento, de
las sanciones y las crisis, de los daños financieros y económicos, de
la hostilidad contra la soberanía de los pueblos. Como gran dominador
que se imagina ser, quiere tener para sí los mercados internacionales,
alcanzar el petróleo a todo coste,  provenga del subsuelo árabe o
venezolano. Así de simple, Papito.
-Sí, Trump se especializa en aplicar argucias, inventar la trampa, eso
es: Trump-tramp. Allá los bobos que caigan, los “buenazos” que quieran
creerle o quienes se proponen ganar en río revuelto. Mientras, les
veremos desfilar hacia el despeñadero, porque en Cuba no se doblega ni
se rinde nadie. Compadre, al ciento por ciento estoy de acuerdo
contigo.

 

LLEGARÁ EL GRAN DÍA
(Croniquilla sobre un desequilibrado)
Las opiniones “trumpistas” de lanzar otro nuevo ataque aniquilador
contra el pueblo cubano han llegado. Ahora, la malignidad que le
asiste debe estar encaminada próximamente a un tratamiento
psiquiátrico. Eso lo han dicho ya expertos en esa especialidad y
también los más reconocidos politólogos de estos tiempos. El mundo
entero lo sabe. Estados Unidos tiene un presidente desequilibrado pues sufre de
excentricidades innecesarias y ha de caer pronto en el delirio pues no
logra sus propósitos en cuanto a desajustar al mundo. Transita
dispuesto a enredarse entre las patas de cualquier caballo. Bueno, y
son varios los guizazos que ha encontrado ya. El último, es
internamente, pues andan los demócratas buscando el modo de
destituirlo del mando presidencial mediante el llamado impeachment.

Los escándalos provocados por sus desenfrenos son demasiado ruidosos.
Hacia donde quiera pretende aplicar mano de hierro, intimidación y
violencia, sablazos a diestra y siniestra con el fin de crear un
dominio total de los Estados Unidos sobre el globo terráqueo. Ambiciona
pasar a la posteridad creando un vergonzoso monopolio centralizador,
como si fuera tan fácil. Hitler quería alcanzar algo parecido… Ahora
veremos cómo se las arreglará el trumpismo cuando no deja de
escucharse a coro desde cualquier esquina del mundo: No, No, Nooo
Trump. Penosamente estamos en presencia del hombre crisis, el hombre
sanciones, el gran dominador; pero también hace falta que llegue
pronto el gran día cuando “se vaya echando”, a ver si favorecen nuevos
aires ¿no es cierto?

 

LO QUE SE APRENDE BIEN NO SE OLVIDA
(Croniquilla: Nos obligan a ser más batalladores y fuertes)
Tengo una nieta que cursa ahora el tercer grado y con la mejor
disposición quise ayudarla en sus asignaturas básicas. Pretendí
demostrarle la importancia de aprender porque los conocimientos le han
de acompañar para siempre. Así nos lo enseñaban los maestros de mi
escuela de nivel primario; recordé también que desde entonces nos
asistían preceptos y principios fundamentales para toda la vida.
Aprendimos a   sostener las bases morales y éticas que han sostenido a
la sociedad cubana.
Después me quedé enganchado con esas ideas y me dije: sobre tales
bases, Cuba ha mantenido en alto sus banderas, tanto en ciudades y
campos, calles y hogares, instituciones culturales y deportivas, en
cualquier lugar. Hemos aprendido a querer con adoración lo nuestro, lo
de todos, grandes o chicos, profesionales, obreros, campesinos,
mujeres y hombres. A defender la patria al costo que sea necesario.
Tampoco creemos en cuentos de camino, ni en amenazas.  Por ahí andan
enfrascados los yanquis en estos días, y quieren partirnos el
carapacho. Como modernos hechiceros tratan de acorralarnos, buscan el
modo de ocasionarnos el mayor daño  sin importarles las privaciones en
que nos veamos envueltos. De momento asalta mi memoria aquella
presentación de una novela que con potente voz decía: “Se abren las
páginas de la novela del aire…”  y pensé, eso es lo que ha querido el
señor Trump, lanzar contra nuestro país una nueva página de la novela
contra el bienestar y desarrollo de Cuba. Con cuánto odio, por cuántas
vías lo han pretendido en 60 años, a veces hasta uno llega a creer que
el repertorio está a punto de  acabárseles.
Pero la macabra idea consistente en aplicar el tercer capítulo de la
“Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubana” –título
además rimbombante e irrespetuoso- que hasta ellos mismos han
descartado por los apellidos de quienes inventaron la aberración
diabólica, los señores Helms / Burton; dicha legislación busca
asfixiarnos en lo económico, aunque hemos de salir adelante, seguro;
tales intentos no nos intimidan, lo contrario, nos harán más
batalladores, más fuertes.
De ello puede estar convencido el verdugo de estos tiempos, el señor
Trump. Él y su servil camarilla deben estar convencidos de antemano
que las enseñanzas bien aprendidas en nuestras escuelas, ni antes ni
ahora, sabrá nadie olvidarlas pues son principios practicados con
entereza y honor patrio.

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