LAS MANOS DE TRUMP

Por: Alberto Enrique

Cierto día me contaron que hubo un empleador en obras de construcción
y a cuando llegaba alguien pidiendo empleo lo primero que le planteaba
era: “Déjeme ver sus manos”, si las mostraban con piel áspera, curadas
por el oficio, entonces decidía a favor o en contra. Esta anécdota
acudió a mi recuerdo al ver a Trump manoteando al aire hace muy pocas
horas durante una información televisiva. El tema que trataba casi ni
importa pues a los cuatro vientos tiene acostumbrado a cualquier
nación con amenazas, insultos, críticas… ¿Cuántos años llevará con tal
diseño de vida? La rudeza de carácter parece ser su estilo y si
discrepa o no le cuadra alguno de su propio staff, sea un secretario
(ministro), un   director aunque de rango superior, un fiscal… pa`la
calle. Entonces al referirse en público sobre alguno de esos
indeseados: juyuyuy, su rostro se descompone, típico de persona tosca,
carente de buena educación o comedimiento, y ni se diga, en el reparto
de una conducta diplomática correcta le tocó muy poco o nada. Yo no
desearía tener un presidente con tan malos humos, y supongo que miles
de recontra miles de norteamericanos tampoco. Pero, además, dicen que
entre algunos de sus arrestos hay mucho de jactancia, presuntuosidad,
engreimiento; y así “se lo tienen que comer con papas”, recurriendo al
dicho cubano empleado cuando se ve uno obligado a aceptar algo de
todas, todas. También recuerdo aquella máxima la cual indica que
“árbol que nace torcido jamás su tronco endereza”. Imagínense, lleno
de tantas inexactitudes y jugando con peligros enormes para la
humanidad, el mundo le rechaza, ahora y otro tanto en tiempos
venideros pues siempre cree tener al toro sujeto por los tarros; se
manifiesta como un hombre difícil, amenazante, y anda preparando el
terreno para comenzar más de una jugarreta con el fin de reenganchar
en el próximo ciclo electoral; anuncia ahora que presentará su próxima
campaña el 18 de junio venidero. Como dijera Julio García, un
campesino nuestro de tierra adentro: “Ese hombre parece un caballo
desbocado y no encuentran a nadie en ese país que lo detenga”. Sus
rudezas continuarán como en animal rabioso y, sus manos, no dejarán de
revolotear y revolotear como espantando moscas, además padece de otro
vicio, es un empedernido firmante, resulta que no se cansa de firmar y
firmar documentos trascendentes como si al mundo entero tuviera que
recomponerlo porque le perteneciera y por tanto su problema es el de
continuar trastornando el sistema mundial preestablecido: ¿su
espantosa imaginación habrá elucubrado una redistribución político
económica total? ¿Y qué dicen los magnates del establishment sobre
este personaje tan incoherente y porfiado? Y el mundo ¿tendrá que
continuar soportando sus estupideces por el tiempo que le queda en la
Casa Oval y quizás hasta otros cuatro años más, si logra ganar las
próximas elecciones? ¿Continuará garabateando con su firma burlesca y
manos huesudas papeles y más papeles creando sustos y más sobresaltos
donde no lo llaman? Ya la gente de cualquier lugar no sabe qué le
pueda tocar con este neo emperador. En Cuba, se cogerá las posaderas,
las nalgas, con la puerta.

 

YO SIGO Y NO ENTIENDO
Paquetes van y vienen, se reparten por cualquier lugar de este mundo y
no por las empresas dedicadas a ese fin sino por el gobierno de EE.UU
que hoy se dedica a repartir paquetes de sanciones a diestra y
siniestra. Cuando una nación se para bonito, o sea, se inclina a ser
independiente del tutelaje yanqui, le cuelgan el sambenito de
izquierdista o cualquier otro insulto y  apelan entonces a la
colección de colecciones: todo tipo de castigos, suspensiones de
negocios comerciales… triquiñuelas económicas buscando llegar hasta la
asfixia de las poblaciones, además se jactan con amenazas militares o
llegan al empleo de los golpes suaves apoyado de batallas mediáticas
campales; junto a todo eso pretenden la sustitución de gobiernos por
otros más flexibles o de cerviz inclinada. Vienen y van los paquetes
de sanciones en tiempos de míster Trump. Pareciera que su gobierno se
caracterizará hasta el final con esos métodos. Decían que él era un
hombre de negocios pero mucho más que eso, emplea artes mafiosas
propiamente; y un país dirigido con tal procedimiento perderá
prestigio, no, lo ha perdido ya. El apuesto adinerado y guapo del
barrio se agrieta, sus bravatas solo han de servir para ser contadas
llenas de vergüenza en un futuro. En otra dirección, tener un
presidente que dependa de absurdos asesores capaces de ir un par de
siglos atrás para sustentar sueños irrealizables, con manejos sucios
en contra de una pequeña nación que defiende sus derechos y donde sus
naturales gritan a voz en cuello: ¡Cero a la malvada Ley Helms-Burton!
y a los cuatro vientos dicen apostar por un futuro de paz, sería
suficiente. Míster Trump, contra Cuba no se equivoque, aquí no se cree
en paqueticos de ningún tipo… Usted se desgasta y desprestigia cada
vez más en todo el mundo, sobre eso no hay dudas; en tanto, yo sigo
aquí con mi pueblo entero sin entender ni aceptar ninguno de los
artilugios con los cuales usted aspira a desorganizar nuestra vida… De
que no entiendo, no entiendo, como en los tiempos de Baraguá.

Be Sociable, Share!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*