Lo último de lo último

 

Por: Alberto Enrique
Solo me bastaron unos pocos minutos en el noticiero televisivo de la
mañana para confirmar una vez más mis sospechas: este hombre no guarda
ni consideración ni respeto con nadie. Después lo comenté con Julio
García, mi amigo del campo, el cual imprimió con mucha sabiduría
criolla: “Es lo más parecido a un Ñame con corbata que se haya visto
antes”.
Es cierto, no se ha visto cosa igual. Míster Trump ni siquiera
estrechó la  mano a la Primera Ministro del Reino Unido, y peor aún,
se le pegaban los parpados mientras la Reina Isabel II pronunciaba su
discurso de bienvenida. En tanto, su majestad quizás pensaba: “Give me
a five” (Dame los cinco), pero el loquibambio cerró su puño y se lo
presentó al estilo deportivo: Caso inaudito.  ¿Estará enfermo? ¡Qué
falta de educación y cortesía! ¿No habrá aprendido a tiempo las más
elementales reglas de protocolo o se le habrán olvidado?
Por aquí tal comportamiento desató innumerables comentarios. Hasta
escuché decir otra vez: ¡Ese es un loco! En tanto, allá por Londres,
los entrevistados para la TV lo calificaban como un hombre detestable,
y los periodistas decían que era un experto en la mentira pues llegó a
plantear no haber visto a nadie protestando por su visita. Es tener
las cosas delante y no querer verlas, o si empleamos aquel refrán que
reza: no hay peor ciego que quien no quiera ver.
Son hechos que impactan sobre la visita de Trump. Todavía no se sabe
si hubo armonía, alianzas o inconsistencias; eso quizás lo sabremos
más adelante. De todos modos, alerta en el Támesis y en el Palacio de
Buckingham: ojo con el hombre crisis, el gran dominador.

Be Sociable, Share!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*