¡QUE VAYA AGUAS ABAJO!

Por: Alberto Enrique
Nadie lo imaginaba. Todo comenzó a cambiar: la noche se hizo clara y
en el amanecer la luz se retiró, lo blanco se hizo negro y lo inverso.
El buen hombre se volvió malo y los malévolos en apacibles, cariñosos.
Quienes tenían hambre vieron de momento sus mesas llenas de exquisitos
platos y las alacenas atiborradas se vaciaron de golpe. Los mal
vestidos vieron sus cuerpos con ropas elegantes y los que hasta ese
momento anduvieron con las mejores telas se vieron raídos, los más
torpes comenzaron  a entenderlo todo y a las más brillantes mentes les
faltó lucidez. Las armas de guerra se convirtieron en instrumentos de
labor, donde había guerras reinó la paz. Era una especie de
desbarajuste generalizado, porque cambiaba el diseño de lo
establecido. Todo se trastocaba.
Ni siquiera importaron las riquezas acumuladas que decían tener
aquellos quienes protestaban alegando su calidad social y alta
condición de vida. Estos encabezaban el desfile directamente hacia el
mar; una especie de fuerza mayor los arrastraba y en la costa al ser
humedecidos sus cuerpos se trasformaban: ¡saz! y se volvían cangrejos,
erizos, estrellas de mar… e iban aguas abajo precipitadamente, sin
más ni más.
¡Ah! ¡Qué desgracia!  Empecé a pellizcar uno de mis brazos y me decía
una y otra vez lleno de pena: ¿por qué habré despertado? Traté de
dormir, quise reenganchar el sueño otra vez para saber en qué iba a
parar todo aquello. Aunque fuesen simples ilusiones me hubiera gustado
continuarlo; sin embargo, nada, no pude. Todo tendría que volver a ser
igual, machacar en la realidad de cada día.
Justo, de aquella situación han transcurrido 15 años. Recuerdo todo
aquello y sigo machacando más despierto que nunca porque en estos
tiempos han surgido nuevos personajes y situaciones muy peligrosas.
Ahora preside en la nación más agresiva del planeta un señor llamado
Donald Trump, quien parece más bien un caballo desbocado, con una
política de gobierno irracional; además, es lenguaraz, desmedido,
cínico… Creo que reúne todas las condiciones para que pronto también
se vaya aguas abajo, en este caso el impeachment debe arrastrarlo a lo
más profundo ¡y, mi vieja fantasía se haga efectiva, triunfal!

Be Sociable, Share!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*