PUDIERA SER PERO…

Por: Alberto Enrique

Cada día va mostrándonos el envés y el revés en casi todo o por lo
menos en muchos detalles de la vida y cuanto nos rodea. Convencidos
estamos que las monedas tienen dos caras, se habla también de lo bueno
y lo malo, de la riqueza y la pobreza. No, ni imaginen que trate de
filosofar sino que he de tomar un simple ejemplo, una muestra de lo
sucedido en un solo día de nuestra existencia. El de hoy, como cada
mañana busco las noticias y… me entero que los Estados Unidos
alevosamente acababan de romper el acuerdo sobre la proliferación de
armas de destrucción masiva.
Usted supondrá todo el alboroto que comporta una noticia de esta
naturaleza. De nuevo la vida del ser humano vuelve a peligrar en muy
alto grado, el sentido común se horroriza porque reaparece la gran
amenaza de la cohetería con ojivas nucleares. Con el consentimiento
del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, oficialmente esa
nación acaba de salir del Tratado sobre misiles de Alcance Medio y
Corto, según lo informó un comunicado oficial del Pentágono.
De nuevo entra en la escena la carrera de las armas. Pareciera un
juego de muchachos: que si tú tienes más que yo, que si lo tuyo es
mejor que lo mío y necesito un chancecito para alistar mi parte. Los
halcones de Norteamérica mueven la política de las presiones como
otras tantas veces. Digo así porque el camino seguido por EE.UU había
comenzado con una andanada de pretextos justificadores al manifestar
que no tenía los medios para enfrentar a la nueva generación de armas
hipersónicas logradas ya por China y Rusia, y ellos se quedaban por
debajo de la capacidad que debían producir para que su arsenal
alcanzara tales niveles de velocidad, altitud y maniobra. Buscan
falsas imputaciones y recursos.
Washington, en el fondo teme a que se les escape de las manos su
hegemonía global. A estos rejuegos estamos acostumbrados, buscan
excusas y más excusas, pretextos y rompe el acuerdo para poder
producir misiles que hasta ese momento estaban limitados. Pero poner
así como así el destino de la humanidad es verdaderamente triste. ¡Es
increíble! ¡Catastrófico!
Mientras ocurre tal disloque y se instala la cuerda floja de la
conflagración exterminadora, aquí en nuestra nación se proclama que se
quemen los tambores de la guerra al decir de una canción, en tanto, la
televisión nacional en su canal Cuba Visión y como es costumbre en la
noche de los viernes, -ese mismo día del anuncio pentagoniano- se
trasmitía La Colmena en TV, un programa especial lleno de la alegría
contagiosa de niños y niñas; su tema central era el de preservar la
naturaleza y cuidar el medio ambiente porque, en Cuba, absolutamente
todos queremos que la paz logre el bienestar del planeta no su
ejecución. ¡Lucharemos por que sea posible!

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