En juego… y de muy mala manera

Interesante artículo de Raffa Kamino, (mi amigo Cordovés,) que publicó en su blog . El tema no se desprende de los titulares de noticias.

Caro amico Fredde:


El imbécil Donald Trump está hoy en todas las portadas de telediarios económicos e internacionales del planeta.
 
No por ser el presidente norteamericano, sino por ser el mismo asqueroso tipejo que esta vez tampoco ha sorprendido a nadie cuando al llamar a la nación para condenar los macabros sucesos en Texas y Ohio, no aportó ninguna solución al uso de armas de fuego en su país.
 
Peor aún, el repugnante Trump, relacionó terrorismo e inmigración.
 
“Quien quiera un mayor control sobre la venta de armas deberá acordar también un mayor control sobre la inmigración” llegó a decir este rastrero.
Y esta es la idea perversa y cada vez más difundida por medios de comunicación, partidos de extrema derecha y políticos irresponsables y racistas, como Trump.

Si hace unos años estas ideas con orígenes en los totalitarismos responsables de los mayores genocidios de la historia ocupaban un lugar marginal, ahora se están apoderando de espacios cada vez mayores y más preocupantes en Parlamentos y Gobiernos.

Donald Trump no es el autor intelectual ni el responsable directo de las matanzas, pero desde su alta responsabilidad como el gobernante más poderoso del planeta, no basta con que condene formalmente este terrorismo interior después de sus reiteradas y brutales incitaciones al odio y al resentimiento contra afroamericanos, hispanos e inmigrantes en general.
 

Sus continuas declaraciones y tuits  en contra de la inmigración, solo fomentan el odio y el racismo, pero tienen desgraciadamente muchos seguidores en su país, como el propio Patrick Crusius, el homicida que mató a 22 ciudadanos en El Paso.

 
El imbécil presidente norteamericano hizo una vez más el imbécil al atacar el supremacismo blanco.
 
Atacó al supremacismo blanco, pero no dudó en supeditar un mayor control de las armas a que se apruebe su reforma migratoria.
 
Bien mirado, objetivamente mirado, el problema no es solo Trump, sino los millones de ignorantes, más imbéciles que él, que están dispuestos a votarle de nuevo a pesar de todas las barbaridades que dice y hace.
 
Siento asco de que este miserable disfrute haciendo el salvaje solo por estar podrido en millones.
 
Corresponde a los congresistas y senadores, especialmente a los republicanos, desautorizarlo y obligarlo a atajar la violenta deriva racista en la que se hallan comprometidos los Estados Unidos.
 
Y a garantizar además la seguridad de todos, que ahora mismo está en juego, de muy mala manera.
 
Un abrazo a todos
 
Raúl Cordovés,
desde España, a 07 de agosto de 2019, martes
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