Frases célebres

Tomado del blog de

Raúl Cordovés

 

Caro amico Fredde
Alguien me envía esto sin firma y me parece digno de leer.

 

“De Quito a Santiago o Hong Kong, de Beirut a Barcelona, del Brexit a Buenos Aires: mire donde uno mire, desmadre y desilusión. Propongo un consuelo para los habitantes de aquellos lugares. Podría ser peor. Podrían tener a Donald Trump como presidente.

Hoy lo que haré es rendir un servicio a aquellos que no han acabado de captar lo bufonesco que es este personaje, lo disparatado que es que siga estando al mando de un país que posee más de 6.000 armas nucleares.

Traduciré al castellano una selección nada atípica de extractos de discursos, ruedas de prensa y tuits que ha despachado el comandante en jefe de Estados Unidos a lo largo de los últimos tres meses. En cada caso lo haré con la máxima fidelidad posible a la versión original.
 

Aquí va. Primero, Trump sobre sus capacidades mentales.

“Soy un genio muy estable. Elijo mis palabras con mucho cuidado”. “Mis conocimientos: los conozco muy bien”.
 

Sobre Próximo Oriente:

“Siria podría tener un poco de ayuda de Rusia y no tengo problema con eso. Tienen mucha arena por allá. Así que tienen mucha arena donde jugar”.

“Si Turquía hace algo que yo, con mi gran e inigualable sabiduría, considero que ha cruzado el límite, destruiré y borraré totalmente la economía de Turquía (¡lo he hecho antes!)”.
 

Sobre su impeachment :

“No hice nada. No sé si soy la persona más inocente del mundo. Sólo digo que soy el presidente más presidenciable con la posible excepción de Abe Lincoln cuando se ponía el sombrero. Eso es difícil de superar. El honesto Abe, cuando se ponía ese sombrero, difícil de superar. Pero yo no puedo. Aquel sombrero no me iría bien. Sí, tengo mejor pelo que él”.
 

Más sobre su pelo:

“Estaba lloviendo duro. Pero el día fue… fue hermoso en cierto modo. Ese día vieron que mi pelo era de verdad porque estaba empapado. Eso fue lo bueno. Corrí y vieron que el pelo era mío. Porque he tenido que soportar tormentas de viento, tormentas de arena. ‘Vamos para acá. Vamos. Esto, lo otro. Este desierto. Vamos a este océano y salgamos del avión, señor. El viento sopla a 70 millas por hora’. Dije, ‘Chico, tiene que ser… tiene que ser mío’. Pero, eh, pero lo hemos visto todo. Lo hemos visto todo”.
 

Sobre sus tuits:

“Tenemos a mucha gente. Muchos, muchos más que cien millones… Cosas ocurren cuando coloco un mensaje ahí, uno bueno que le gusta a la gente, ¿no? Buen tuit. Antes subía 7.000, 7.008, 7.017, 7.024, 7.032, 7.044, ¿no es cierto? Ahora va 7.000, 7.008, 6.998. Entonces van 7.000, 6.074. Y yo dije, ¿qué está pasando? No hacía esto antes. Sube y después lo bajan. ¿Me entienden? Nunca me pasó esto antes. Iba como un cohete cuando ponía uno bueno. Como cuando dije esa vez que me estaban espiando, ¿se acuerdan? Eso fue como un cohete. Me llaman dos minutos más tarde. ‘¿Dijo usted eso?’. ‘Sí, dije eso’. ‘Bueno, está explotando, está explotando’. Y tuve razón. Tuve razón”.

Trump ofrece la mejor razón que conozco para no tomarse la molestia de aprender el inglés

Más sobre su brillantez:

“Mi tío fue un gran profesor y científico e ingeniero, el dr. John Trump del MIT. Buenos genes, muy buenos genes, OK. Muy listo. El Wharton School of Finance. Muy bueno. Muy listo. Ya saben, si eres un republicano conservador, si yo fuese un liberal, si, como que, OK, yo me presentase como un demócrata liberal, dirían que yo soy una de las personas más listas del mundo. ¡Es verdad! Pero cuando eres un republicano conservador intentan… ahí te machacan… por eso siempre comienzo: fui a Wharton, fui un buen estudiante, fui ahí, fui allá, me construí una fortuna”.
 

Sobre el acuerdo nuclear con Irán (que él rechaza):

“Ves el acuerdo nuclear, lo que realmente me molesta… hubiera sido tan fácil, y no es tan importante como estas vidas (lo nuclear es potente, mi tío me lo explicó hace muchos, muchos años, la potencia –fue hace 35 años–, me explicaba la potencia de lo que iba a ocurrir y tenía razón, ¿quién lo hubiera pensado?). Pero cuando ves lo que está pasando con los cuatro presos, eran tres y ahora son cuatro, pero cuando eran tres e incluso ahora hubiera dicho que todo tenía que ver con el mensajero; son tíos, y son tíos porque no se han dado cuenta aún que las mujeres son más inteligentes que los hombres ahora mismo, así que tardarán otros 150 años. Pero los persas son grandes negociadores, los iraníes son grandes negociadores, así que mataron, nos mataron”.
 

Sobre los periodistas:

“Estos animales de la prensa. Son animales realmente. Entre los peores seres humanos que jamás conocerás… Son escoria. Muchos de ellos son escoria”.

Para ser justos, esta última cita, producida durante la asamblea general de las Naciones Unidas el mes pasado, goza de la inusual virtud de poseer cierta coherencia gramatical. Incluso habrá muchos que no discrepen de los sentimientos expresados. Por lo demás, la selección nada atípica, repito, que he hecho aquí de la oratoria y tuitorrea de Donald Trump debería producir cierto alivio entre aquellos que no han podido vivir el sueño americano y se lamentan de la podredumbre moral o intelectual de sus políticos.

Se hablan pestes de los Torra, los Sánchez, los Johnson, los Piñera, los Macri, los Kirchner, los Xi Jinping. Que son corruptos, que son autoritarios, que son ineptos. Pero de pocos de ellos se dice que no son aptos para mantener sus cargos porque están locos, como se ha dicho una y otra vez sobre Trump desde sus primeros días en la Casa Blanca, o antes.

Se volvió a repetir hace unos días en el venerable The New York Times. Primero en la columna semanal de una colaboradora del diario titulada “One flew over the cuckoo’s nest” (en castellano, (Alguien voló sobre el nido del cuco ), en alusión a la película de Jack Nicholson cuyo escenario es un manicomio.
 
Después, en una carta publicada en el mismo medio firmada por tres eminentes catedráticos de Medicina que han escrito un libro titulado El peligroso caso de Donald Trump . La carta dice:
 
“Como profesionales de la salud mental sentimos que es nuestro deber pronunciarnos sobre una crisis de la salud pública: hay una persona no apta mentalmente a cargo de las fuerzas armadas y las armas nucleares más poderosas del mundo”.
 

Así que, repito, no tener a Trump como presidente debe servir de consuelo. Consuelo de tontos, quizá, pero vivimos en tiempos tontos.
 
Y consuelo también para aquellos que sufren para aprender el inglés. Trump ofrece la mejor razón que conozco para no tomarse la molestia.
 
Como dijo un poeta, la ignorancia es, a veces, una bendición.
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