AMENAZA DE MUERTE, NI HABLAR

Por: Alberto Enrique

Esta tarde mi amigo Papito no daba tregua, con razón estaba que
cortaba pues el tema era peliagudo: -¿Tú no recuerdas el tribunal de
Núremberg y lo sucedido a los principales fascistas cuando finalizó la
Segunda Guerra Mundial? Entonces, ¿qué podrá esperar a Trump de su
perversa política hostil y genocida contra Cuba? Para nosotros no hay
infamia mayor como vivir bajo una constante amenaza, y peor que peor
si es de muerte como él dice querer. A eso nos tiene amenazados.
¿Acaso piensa que todo terminará pleno de satisfacción, llenándose de
gloria y sin pena alguna?
-Mira, me parece que su desfachatez ha roto toda medida posible. ¿No
crees que ya ha ganado en la galería de los presidentes de esa nación
uno de los lugares más tristes por sus imperfectas acciones? ¿No le
bastan las barbaridades que ha echado a andar? Si fuera a un juicio de
un tribual internacional como el que recordaste ahora, no encontrará
abogado que acierte en su defensa. Ni siquiera ha de haber atenuante
permisible, le respondí.
-Estoy de acuerdo contigo. Con su equivocada posición preeminente
-coincidí con mi amigo- más los hala levas y cachanchanes a su
alrededor, no parece disponer de espacio para la reflexión, la
estimación sopesada, y se va dejando arrastrar sin considerar ni tener
en cuenta el valor y la calidad de la cual verdaderamente estamos
hechos los cubanos y la disposición más absoluta a resistir cuanto sea
necesario hasta que el “rey de reyes” disponga, y hemos de triunfar
por encima de las vicisitudes que nos obligue a vencer.
¡No se cansan las administraciones norteamericanas! Hay hechos que
impactan la realidad de hoy día porque nuestra nación continúa
sufriendo todavía una guerra económica, política y social diseñada
desde 1960, aunque el entrenamiento por seis décadas le ha servido a
Cuba de mucha utilidad y no detendrá su paso, seguirá adelante. Este
momento es cruento pero aquí, en la Perla de las Antillas, la guapería
barata de Trump le servirá de muy poco o nada, tampoco sus amenazas
asustan ni intimidan a nadie.
Bueno, Papito, si este loquillo de turno continúa empleando diatribas
contra nuestro pueblo, ya sean ofensas, injurias, improperios,
insultos; todo rodará al vacío, y la mejor sugerencia que le
pudiéramos ofrecer sería: que deje de soñar con amenazas de muerte
pues se encuentran entre las espantosas pesadillas que sufre, éstas
contra los cubanos ni siquiera le valdrán de algo.
¿Sus asesores no le habrán comentado el contenido de nuestro himno
nacional, y cómo este nos enseña desde muy temprano en nuestras vidas
a poner por delante la fidelidad a la Patria Cubana si nos viésemos
impelidos a una situación de alto riesgo? Nuestro himno nos exhorta
invariablemente a considerar en todo momento transcendental que:
“…morir por la patria es morir en afrenta y oprobio sumidos; del
clarín escuchad el sonido, a las armas valientes corred” ¡Así ha de
ser en Cubita bella, gloriosamente!
Este intercambio con Papito indica el sentimiento más real de cada
cubano ahora mismo. Solo valdría añadir: ¡Estamos juramentados,
míster, téngalo por seguro!

Agredir y atacar como método con fuerza irracional es una política
agonizante, nefasta. Otro método usado consiste en la siembra de
divergencias políticas, contradicciones entre las partes como factor
desestabilizador; no obstante, siguen los elevados presupuestos de
guerra. Y cuando  media el petróleo, emplean  terrorismo, golpes
suaves o asesinatos selectivos.

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