DIFERENCIAS. CUESTIÓN DE ESTILO

Por: Alberto Enrique

El domingo es el día de la semana cuando la tradición multiplica el
tiempo libre. Salen las familias a distraerse con variados propósitos:
aprovechan para visitar a las amistades o al resto de la parentela ya
sea a distancias cortas o largas; muchas veces salen como en grupos,
los padres rodeados de la chiquillada a quienes ellos tratan de
entretener; de los jóvenes ni se diga, para esos no hay límites,
muchos prefieren la playa, otros van a eventos deportivos, escuchar la
música preferida o diversas actividades culturales; también lo hacen
los de la tercera edad. Nada se detiene.
Todo eso lo corroboraba este último domingo, ahí en el reparto Alamar,
al costado de la Casa de la Cultura y del edificio de las 18 plantas,
esperaba por una Gacela ruta 15 que va desde allí hasta las calles
Quinta y D del Vedado capitalino. Delante de mí guardaban su turno dos
familias con varios niños los cuales se movían en la inmediatez bajo
la observación y el cuidado de los adultos; hasta mis oídos llegaban
los variados temas abordados por ellos, pero un giro de la
conversación provocó mi atención detenidamente. Un padre que no
excedía los 30 dijo:
-Bueno, fíjense, al anormal de Trump todavía le queda un año de
gobierno y quiere ir por una segunda vuelta. Contra Cuba arma mil
patrañas, pero aquí seguiremos.
En eso llegó uno de los carros amarillos que inundan las calles de La
Habana y se llevó a los mayores y sus polluelos. Yo me quedaba en
primer lugar para subir en la siguiente Gacela. Durante mi trayecto
hasta traspasar el túnel fui meditando acerca del comentario de aquel
espigado joven. Entonces me dije: es arrolladora la cifra, en todas
las edades pensamos de igual forma.
Y comencé a hilvanar todo lo que el pueblo en los E.U debe enfrentar
dentro de unos 15 meses para saber quién será, al final, su presidente
número 46. En toda la etapa armarán allí una gran trifulca. En tanto,
andan los electores norteamericanos observando toda esa faena
pre-electoral porque comienza una carrera loca entre los partidos para
ganar adeptos.
Según lo tradicional, el presidente titular casi siempre aspira a un
segundo mandato, si no se le interpone una oposición seria dentro de
su propio partido. Pero la falta de tacto político en lo nacional e
internacional lleva a Donald Trump por mal camino. A pesar de ello,
¿seguirá siendo ahora el favorito dentro del establishment
republicano? ¿Surgirá desconfianza hacia él entre los cabecillas  o
será el candidato idóneo? ¿Acaso habrá cordialidad dentro de los
sectores fundamentalistas del conservadurismo? ¿Los demás aspirantes
serán rivales de consideración? ¿Qué dirán los sondeos, las encuestas
populares más adelante?
Desde ahora se proyecta el paquete electoral por los dos partidos que
irán a la pugna. El proceso es complejo: desde la nominación de
candidatos a las deliberaciones televisivas  y definir el binomio o
fórmula presidencial para llegar al angustioso sufragio general. Dicho
de otro modo, ha de haber elecciones primarias de candidatos, después
le seguirán las convenciones partidarias y las elecciones generales.
Con la estrategia trazada por cada bando, el kid radica en marchar por
los vericuetos de aportes millonarios para que fluya todo y asegurar
los votos electorales requeridos para que salga elegido el nuevo
presidente. ¿Intereses en juego? Montones, visibles u ocultos.
Habrá territorios, regiones, estados o grupo de estos, con predominio
de tal o más cuál partido y lanzan su campaña para las elecciones
generales. Consideran entonces ganadores virtuales, seguros, los
estados con votación demócrata o republicana, indistintamente pintados
de azul y rojo -simbolizados como elefantes y burros,
respectivamente-; también estarán en el filo de la navaja, los
morados, llamados pendulares porque pueden ser ganados indistintamente
por uno u otro partido, y cada bando hará lo indecible por llevarse el
pez del agua.
Seducir al electorado de un estado pendular resulta uno de los mayores
enredos en el pugilato ya que pueden ganarlo demócratas o
republicanos. Son sitios donde la votación se decide por resultados
mínimos entre sí y la balanza podrá irse de un lado o del otro. El
estado de la Florida es uno de ellos, con 1/3 de latinos residentes en
la región de Miami.
Para congraciarse con sus seguidores, Donald Trump, politiqueando a
todo trapo, aprieta la mano. Los más retrógrados quieren complacer sus
apetencias y hacen campañas calumniosas, mentirosas en contra de sus
países de origen, dígase Cuba, Venezuela, Nicaragua y de cualquier
lugar donde se anhele progreso social y económico.
Mangoneo, resulta un término que a lo muy cubano indicó siempre
imposición, por ello aquí sabemos cómo ha sido la vara con la cual D/T
ha querido dirigir a esa nación; y aunque escape del juicio político
(impeachment) su desprestigio va subiendo de categoría en las
encuestas públicas y los estados de opinión en su contra, indican que
la reelección puede serle adversa al final; aunque invente, las
heridas pueden cerrar en falso y dejar profundas cicatrices.
En otro sentido, D/T tampoco se colma  ni se calma. Es un equivocado,
un desatinado; ofende, usa métodos incoherentes, quiere sistematizar
aquel estilo mafioso de quien no esté de mi lado por aquí sobra y se
los lleva en claro, de a cuajo. Pero quizás hasta podremos ver que sus
propios conciudadanos le arranquen la golilla y lo tiren por la borda.
Todavía no se sabe qué dictará  el sentido común o qué ha de ocurrir
dentro de un año. ¿De qué lado se inclinará la báscula? desde ahora
resulta prematuro aventurarse a diagnosticar algo aunque sean
demasiadas las barbaridades del lado republicano y la justicia puede
cobrarle caro los desatinos del pretendiente Donald Trump; quizás se
rompa entonces el encanto a la segunda vuelta para el anhelado cargo.
Conocemos sus métodos, ahora anda negando componendas y echándoles el
muerto a otros funcionarios de cuánto él ordena. Solo queda por
aparecer otro resbaloncito y cataplum, caiga entonces y ruede
pendiente abajo. Faltan meses de gestiones electorales, futuras horas
de debate, de insultos entre contrincantes o hasta forzar la
intencionalidad vengativa en torno a algunos candidatos propuestos.
También de cara a esas próximas elecciones, puede sucederle cualquier
contingencia a tan vergonzoso e impolítico personaje.  Esperemos por
los resultados finales del próximo inquilino de la Casa Blanca.
En todo esto iba pensando pero volví a nuestra realidad, y me dije: de
cualquier modo de salir como presidente la misma hiena gobernante, no
nos asfixiarán sus hostilidades, amenazas ni cerco genocida. Aquí la
familia cubana continuará disfrutando de sus tradiciones domingueras y
en los días de las semanas por venir, hemos de redoblar los esfuerzos
por el bienestar de todos. Estas son las diferencias y estilos que nos
hacen invencibles, los contrastes que nos hacen grandes. Tal como dijo
el joven papá que esperaba la Gacela: “…aquí seguiremos”.

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