Estampas en arterias habaneras

Réplica de la estatua ecuestre de José Martí en el Parque Central de Nueva York fue instalada en el parque frente al Museao de la Revolución en La Habana. Foto: René Pérez Massola/ Trabajadores.

Réplica de la estatua ecuestre de José Martí en el Parque Central de Nueva York fue instalada en el parque frente al Museo de la Revolución en La Habana. Foto: René Pérez Massola/ Trabajadores.

Por: Marta G. Sojo

 

Nueva York es una atípica ciudad estadounidense. Se conoce con el sobrenombre de la Gran Manzana. El barrio más conocido Manhattan, es  una isla en la desembocadura del río Hudson en el norte del puerto de Nueva York y también es uno de los cinco distritos o barrios, compuestos por  Queens, Brooklyn, Staten Island, Bronx y Manhattan.

En este islote se  concentran  los centros culturales, financieros y comerciales más importantes del mundo. Sus sitios icónicos incluyen rascacielos como el Empire State Building, Times Square iluminada con neones y los teatros de Broadway.

Además  de museos valiosos, hay cabida para todos los gustos culinarios del mundo entero con una gran cantidad de restaurantes variados. Y para los fanáticos del deporte, el tan renombrado Madison Square Garden se sitúa en ese territorio.

Manhattan es un lugar de vértigo, en el cual las 24 horas del día no son suficientes. Puentes grandes, metro y hasta ferri la unen al resto de los barrios.

También ha sido un lugar de estadía de grandes personalidades.  José Martí, el Apóstol de  Cuba vivió allí. Una gran parte de su obra literaria y periodística fue escrita en Nueva York.

Entre tanto acero y hierro de sus altas edificaciones aparece un lugar de remanso: el Central Park. En la cara sur del Parque Central, con la cual se abre la Sexta Avenida, que ha sido bautizada Avenida de las Américas en 1945,  en honor a los próceres Simón Bolívar, de Venezuela y José de San Martín de Argentina quienes tienen sitiales de honor junto a Martí.

La pieza del Héroe fue  esculpida en bronce con una altura de18.5 pies, sobre un pedestal de granito de16.5 pies. Lo peculiar es que de las tantas estatuas que los artistas han creado de nuestro Apóstol, esta es la única ecuestre que existe.

La idea de hacerla se remonta a la pintura del cubano Esteban Valderrama (Matanzas), la cual lo muestra a caballo cuando es herido mortalmente en Dos Ríos. Tiempo después la artista norteamericana Anna Hyatt Huntington, se inspiró en las fotos de este cuadro, para crear esta estatua.  Desde su inauguración en 1965, está enclavada al inicio de la Avenida de las Américas

Durante años el doctor Eusebio Leal, director de la Oficina del Historiador de La Habana, tuvo la idea de que en el Centro Histórico de la capital cubana se asentara una copia de esa pieza monumental.

Y finalmente se logró. Forjada en bronce es el fruto de la contribución generosa de los cubanos y de los norteamericanos, de ambas orillas. “El pueblo norteamericano amigo de Cuba y su gente, ha respondido una vez más, y ha estrechado los vínculos históricos y culturales que nos unen – de la misma forma en que respondió en el apoyo a la Guerra Necesaria impulsada por el Apóstol.

El espíritu combativo del Historiador de la Ciudad, junto al pueblo norteamericano amigo de Cuba, y los hijos de este país que residen en los Estados Unidos, son los responsables de que haya llegado finalmente a suelo nacional, una efigie que registra “la imagen de un héroe en el acto de morir por la causa que había soñado”.

En una nota publicada el 22 de junio del 2016, el director de la Oficina del Historiador de La Habana significó: “Cuando la réplica del monumento creado por Anna Hyatt – tras su larga travesía desde la fundición estadounidense en Filadelfia donde se moldeará y bruñirá el bronce –, se emplace en la rotonda central del gran jardín que se extiende desde la terraza norte del antiguo Palacio Presidencial hasta la confluencia de las calles Cárcel y Avenida de las Misiones, muy cerca de la estatua ecuestre del generalísimo Máximo Gómez, un camino histórico de ida y regreso quedará sellado”.

Esta copia de la estatua tendrá la siguiente inscripción: “Del pueblo de Estados Unidos al pueblo de Cuba, englobando en el concepto de pueblo estadounidense no solo a sus ciudadanos, sino también a los cubanos patriotas que allí fijaron su residencia“.

La figura – comentó el Dr. Leal – revela “la serenidad con que Martí asumió el mandato de su propio destino”.

La Habana para sus 500 años logró recuperar  infinidad de centros históricos, edificaciones, como el Capitolio, y allá en el Parque 13 de Marzo nuestro Héroe Nacional, tal vez minutos antes de caer abatido imaginó como sus continuadores luchan por seguir labrando un mundo mejor y más justo tal como él lo soñó.

 

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